Los niños se han convertido en los nuevos suicidas del Estado Islámico, como ya lo hacía Al Qaeda en Irak. El último de ellos, el niño que atentó contra una boda en el sureste de Turquía, dejando más de 50 muertos. El domingo, 24 horas después del atentado en Gaziantep, un adolescente de apenas 14 años fue detenido en la ciudad de Kirkuk en Irak por sospechas de que llevaba una bomba.

Según un estudio del Centro de Combate del Terrorismo (CTC) de la academia militar de West Point, EE.UU., en los últimos 13 meses, la organización terrorista ha glorificado como mártires a 88 niños fallecidos en acciones armadas.

Un total de 39 murieron en acciones suicidas en las que conducían coches o camiones cargados de explosivos que lanzaban contra las líneas enemigas. Otros 33 perdieron la vida en combate. Cuatro de esos niños se hicieron estallar en medio de multitudes de civiles, en una acción similar a la de este sábado en Turquía.

Por otro lado, el informe señala que el Isis da a los niños “el mismo trato que al resto de los combatientes” y “el uso de niños en acciones terroristas se ha normalizado”.

Rita Katz (directora de Site, portal de seguimiento yihadista) expresaba en su Twitter: “Los niños terroristas suicidas, más que una tendencia, son una de las tácticas principales del Daesh”.

Los llamados cachorros del califato son la amenaza que la organización terrorista prepara para el futuro: niños captados desde corta edad para ser aleccionados y entrenados en diversas funciones de combate. Huérfanos, o arrancados de las manos de sus padres mediante distintos métodos, son atraídos a una especie de campamentos de verano.

A partir de los 10 años, a los niños ya se les enseña a usar armas. De hecho, el Estado Islámico ha difundido varios videos en que se ve cómo niños ejecutan a prisioneros. Uno de los que más repercusión tuvieron fue el de la ejecución de una hilera de soldados sirios, a los que un grupo de chicos, colocados tras ellos, les dispararon en la nuca.

El estudio “Niños del Estado Islámico”, presentado en la ONU por el “think thank” Quilliam (Londres) apunta que el EI entrena a niños para asegurar su futuro. Muchos son educados como espías, predicadores, soldados o “ejecutores de ataques suicidas”. “La actual generación de luchadores ve a estos niños como combatientes mejores y más letales que ellos, porque en lugar de ser convertidos a la ideología radical, han sido adoctrinados en estos valores extremos desde el nacimiento o desde una edad temprana”, apunta.