Recientemente Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes Estados Unidos y líder del Congreso de Estados Unidos se unió a la lista de republicanos que “no están listos” para apoyar la campaña presidencial de Donald Trump.

El funcionario aclaró al portal CNN que le preocupaba que los conservadores consiguieran unirse en torno a Trump, en caso en que se enfrentara a la precandidata demócrata Hillary Clinton.
También señaló que en caso de que el magnate se muestre capaz de liderar y unificar el partido, posiblemente consiga su apoyo.

Sin embargo, Ryan no es el único que no tiene aún el interés de apoyar al millonario. Ayudantes del expresidente George W. Bush y su hijo –también exmandatario– explicaron a medios locales que no tienen intenciones de apoyar la candidatura de Trump.

Esta será la primera vez que el expresidente de 91 años no apoye a un republicano, tras los últimos cinco periodos de elecciones. Ambos Bush habían hecho campaña por el precandidato Jeb Bush, el mismo que se retiró de la campaña en febrero.

Por otra parte el exgobernador de Massachusetts, Mitt Romney, lideró durante meses una campaña que tenía como objetivo que Trump no lograra ser nominado.

Otro en la lista es John McCain, el candidato republicano de 2008, que piensa que la nominación del magnate inmobiliario puede dificultar su reelección como senador en el estado de Arizona, donde hay una gran presencia de hispanos.

También el senador Ben Sasse de Nebraska se ha negado apoyar al Trump. Mediante una carta abierta en Facebook publicada la noche del miércoles en su página de esta red social, el joven senador reiteró su oposición al candidato.