El Captagón, droga euforizante, hasta deshumanizante, parece ser cada vez más utilizada en las filas de los yihadistas y kamikazes.

Los terroristas del atentado en Bataclan el viernes 13 parecían totalmente deshumanizados y drogados durante el asalto, afirman los sobrevivientes, un comportamiento que correspondería a los efectos del Captagón.

"Estacionaron justo frente a mí pero no había mucho  espacio. Me pareció raro. Le costaba al conductor girar el volante, como si apenas supiera manejar. Fui a decirles que estaban mal estacionados. No abrieron la ventana y me miraron mal. Parecían zombis, como si estuvieran drogados", dijo a Le Figaro un hombre que vio a los terroristas estacionar el automóvil de marca Polo cerca de la sala de conciertos Bataclan.

El autor del atentado de Susa en Túnez, en junio pasado, estaba bajo la influencia del Captagón. Según el semanario francés Le Point, jeringas de este mismo producto  habrían sido encontradas en lugares donde se han hospedado Salah Abdeslam y algunos de sus cómplices.

El Captagón contiene fenetilina, una anfetamina inscrita en la lista de sustancias psicotrópicas de la  Organización Mundial de la Salud desde hace 30 años. Es conocido por dar a quien lo ingiera o se lo inyecte un sentimiento de fuerza absoluta, de invencibilidad.

Cuando disminuyen los efectos del Captagón, se instala una forma de psicosis, con la alteración de las funciones mentales y una euforia seguida de depresión. Un estado físico durante el cual dolor y miedo no existen.

La "droga de los yihadistas", como ya ha sido denominada, suele emplearse de manera oral. Pero también puede inyectarse. Las jeringuillas encontradas en las dos habitaciones de hotel en las que se alojaron los terroristas de París antes de cometer los atentados podrían haber sido utilizadas para preparar los cinturones cargados de explosivos con los que seis de los terroristas se inmolaron tras cometer los ataques. Pero también podrían haber servido para que se inyectaran Captagón.

El Captagón, que es barato y fácil de producir, "en los últimos años se ha convertido en la droga favorita en Oriente Medio", señala por su parte El Confidencial citando a fuentes de la zona familiarizados con el asunto. Y aunque su precio lo hace popular entre los jóvenes libaneses, los principales compradores, según el rotativo, son "los árabes del Golfo".