El primer ministro de Francia, Manuel Valls, sorprendió con la sudoración incontrolable que tuvo durante un discurso, que ofreció el sábado en la ciudad La Rochelle, ubicada a 471 kilómetros (292 millas) de París.

Mientras hablaba frente a los miembros del Partido Socialista (PS) de Francia, Valls se fue empapando de sudor.

Después de hablar por aproximadamente una hora, el primer ministro terminó con la camisa blanca pegada al cuerpo, secándose a sí mismo con una toalla.

Durante su intervención habló de la reforma económica, la cual no es muy apoyada por los miembros de su partido.

Y a pesar de ser abucheado aseguró que él seguirá impulsando esta propuesta, informó el periódico británico “The Mirror”.