La mujer y la Vicepresidencia de la República con el paso de los años afianzan su relación; se hacen cada vez más amigas en materia política.

Se trata de un pasado reciente. Todo empezó en el año 2000 cuando Milagros Ortiz Bosch, por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), se convirtió en la primera mujer en llegar a este cargo político que hasta ese momento ya habían ocupado 38 hombres (incluido el patricio Ramón Matías Mella).

A este juego de poder, donde las piezas han de moverse con cautela, entró Carolina Mejía, hija del expresidente Hipólito Mejía. Llegó, según lo que se comenta desde ayer en los carritos públicos, “a ponérsela difícil a Margó”, es decir, a Margarita Cedeño, segunda y actual vicepresidenta de República Dominicana (2012-2016).

Para el estratega en comunicación política José Carlos Nazario, la selección de Margarita Cedeño y Carolina Mejía –como candidatas a la Vicepresidencia por los partidos PLD y PRM– tiene varias lecturas y distintos elementos. Establece una diferencia entre estas dos candidatas, vinculadas de manera directa a expresidentes (la esposa de Leonel Fernández y la hija de Hipólito Mejía).

“Ambas apuntan a la consolidación partidaria; la candidatura de Margarita Cedeño aporta un atractivo distinto al presidente Medina, mientras que Carolina Mejía, además de su rol interno, podría parecer que apunta al mismo público del candidato del PRM –Luis Abinader–. Probablemente sus asesores, si los tienen, habrán entendido que lo importante era captar la clase media alta. No lo sé”, comentó Nazario en declaraciones a Metro.

Al cuestionársele sobre cuál podría aportar más a cada partido, el también asesor en asuntos públicos responde “habría que ver. No conozco la trayectoria política de Carolina Mejía, más allá de los trabajos en la Oficina Política de Hipólito Mejía en la campaña de 2012”.

Agrega que “lo que sí podría evaluarse como un aporte es que su escogencia integra las estructuras del proyecto de su padre, el llamado PPH. Lo cual puede ser tanto positivo como negativo, según se enfoque. Porque genera rechazo como genera cohesión”.  

La politóloga Rosario Espinal también se pronunció al respecto. “La selección de Margarita Cedeño como candidata vicepresidencial es muy positiva para Danilo Medina porque incorpora a través de ella el leonelismo y solidifica así la boleta. No haberla escogido hubiera generado una crisis en el PLD y ahondado las tensiones entre el danilismo y el leonelismo”, expresó.  

Según la también catedrática, la elección de Mejía, economista santiaguera, también tiene una intención bien definida, porque “solidifica la unión entre los dos sectores que conforman el PRM y podría generar mayor apoyo entre las mujeres, que mucho necesita la referida organización”.

“Carolina Mejía es una figura fresca en la política dominicana. Si se desenvuelve bien como candidata vicepresidencial ayudará a mejorar el posicionamiento del PRM, y además, tendrá un futuro promisorio en la política dominicana”, pronostica Espinal.  

Tanto a Nazario como a Espinal les parece positiva la representación femenina en las próximas elecciones, sin embargo, Nazario, como dice el refranero popular dominicano “coloca el dedo en la llaga”.

“Que haya candidaturas femeninas no asegura que haya un lugar digno para la mujer ni una agenda contra el machismo. Refleja que estamos avanzando en hacer cada día más visible el rol social y político de la mujer; pero no olvidemos que Joaquín Balaguer nombró gobernadoras en todas las provincias y eso no necesariamente dignificó el rol de la mujer y la igualdad”, enfatiza.

Tahira Vargas, antropóloga social, también le pone un asterisco a la historia. Considera que esta inclusión de la mujer en las esferas políticas “es importante para ir cambiando la lógica de que el poder solo es posible asumirlo en una perspectiva masculina”, pero también cree que hacen falta más cambios.

“El tema está en que todavía la mayoría de nuestros diputados y senadores son hombres, la mayoría de nuestros alcaldes son hombres, la mayoría de nuestros funcionarios son hombres; no es solo que nos quedemos en tener candidatas sino que también logremos más participación en los puestos legislativos y municipales y que realmente queden para que haya un cambio en ese sentido”, critica.

Como “un puesto decorativo”; así define Vargas lo que fue en años anteriores la Vicepresidencia. “Antes en nuestro país este cargo había sido tradicionalmente un puesto decorativo, que estaba ahí solo en caso de que le pasara algo al presidente de la República o en caso de que el presidente se ausentara (…) Yo creo que el aporte de las mujeres ahí (en la Vicepresidencia) ha sido importante, en el sentido de lo que ha significado la valoración de esas gestiones a nivel popular”.

Otra mujer que cree necesaria la inclusión de ese segmento en el ambiente político es Guadalupe Valdez, diputada nacional y candidata independiente a diputada por el partido Alianza País, en la circunscripción 1 del Distrito Nacional. Valdez afirmó ayer que la mujer dominicana llegó a un nuevo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, con iniquidad en la toma de decisiones en todos los ámbitos de la vida política.

“Continuamos con la mirada de un Estado patriarcal, en el cual sus instituciones tienen que ser resignificadas”, expresó esta dirigente política quien describe a República Dominicana como “un Estado masculino que tenemos el compromiso de cambiar”.

La Constitución, en su artículo 129, habla sobre la sucesión presidencial. Es aquí donde, según la Carta Magna, entran en acción las funciones del Vicepresidente de la República.

Margarita y Carolina; la abogada y la economista. Una la esposa, otra la hija de expresidentes de no hace tanto. La primera cuatro años mayor que la segunda.

Con igual número de hijos; tres para ser exactos. Cedeño con dos hijas y un hijo. Mejían con dos hijos y una hija.

Los candidatos presidenciales de los dos partidos que, según las encuestas, son los favoritos para las próximas elecciones las han escogido. Parece que quieren competir en igualdad de condición; con mujeres a su derecha.

En 68 días se verán los resultados de esta decisión política que posiblemente será otra página en los libros de historia de futuras generaciones.