Cada año la Fundación Brugal, a través de su premio “Brugal Cree en su Gente” reconoce una labor social. Y para esta ocasión la invitada de honor del evento realizado anoche fue Maria Batlle, una mujer emprendedora que trabaja con jóvenes con discapacidad auditiva.

“The Muse Seek Project” es como se llama la fundación creada por Batlle con un soporte educativo para los estudiantes no oyentes. Es la única en el país y el mundo.

La fundadora de “The Muse Seek Project”, conversó con MetroRD de esta magnífica labor social que brinda a las personas no oyentes la oportunidad de sentir la música a través del tacto.

¿Cómo nace esta fundación?

Pues desde que tengo conciencia me ha gustado el arte. Siempre con un objetivo en la mira; visualizar la música, y para mi buena suerte en 2013 me ofrecieron una residencia en Altos de Chavón –ser artista de residencia–. Esto lo que significaba era que por tres meses yo tendría que mudarme para allá y preparar una exhibición artística, una oferta que no rechacé y renuncié a todo para esquematizar mi sueño. Desarrollar un proyecto con el cual la gente pudiera visualizar la música.

Pues, una vez instalada en Chavón, comencé a trabajar en una exhibición de pintura, y a cada pintura le compuse una canción. Con esto estaba logrando visualizar esa canción, cada pintura tenía un audífono. Esta exhibición se llamaba “The Muse Seek Project”,  “La idea romántica de visualizar la música”.

Durante este proceso me cayó un volante de una escuela pública de La Romana en las manos, el cual causó intriga y curiosidad en mí, pues no sé por qué, pero quería ir, y así lo hice.  Al llegar me dan un tour y es en ese momento cuando descubro una parte aislada de la escuela que era para niños sordos y cuando los veo comunicarse por señas me digo, “esto es lo que estoy buscando”.

Y dije, quiero llevar a estos niños a mi exhibición, ¿pero cómo voy hacer para ellos puedan apreciar en su totalidad mi trabajo?–porque es con audífonos y no escucharan–. Entonces, me preguto…  

Cómo voy a llevar música a estos niños que viven en el silencio...  

Me puse a investigar y me encontré con una fundación llamada “Music and the deaf” ubicada en Reino Unido, y me puse de inmediato en comunicación con su fundador, le expliqué lo que quería, pero que no tenía idea de cómo hacerlo. Pues este señor sin conocerme me dio su total apoyo y se ofreció a ser mi guía en todo este reto.
 
Un sueño hecho realidad

Yo estaba muy clara en que la música se siente y con esa certeza, esa seguridad en que yo podía hacer sentir la música, es que inicio el proyecto.

Siempre digo que la música es algo más que escuchar una melodía, es una sensación que despierta emoción. Y muy dentro de mí esta estaba esa forma de llevarles la música a esos jóvenes del silencio.

 Mis pininos en este proyecto fueron la intención de llevarles música a esos niños sordos. Pero mientras más conocía esta situación, más me daba cuenta de lo limitado que estaba el sistema educativo para ellos. Tanto, que en solo dos  escuelas ellos pueden terminar el bachiller, el resto llega a sexto y séptimo curso. Es decir, no hay bachillerato para personas sordas.

¿Alguna anécdota conmovedora?

En mi andar me encontré con Luis Alberto, mi inspiración más grande, quien de hecho es miembro de la  fundación. Este joven repitió séptimo grado tres veces, no por vago, sino porque el sentía que algún día le darían acceso a octavo grado. Este caso le dio un giro de 180 grados al proyecto, porque aquí yo entiendo que no es solo llevarle música, sino utilizarla como instrumento de educación. Es decir, vamos a aprender a través de la música, vamos a conocer de otras culturas, del medioambiente, del turismo, todos los conocimientos por medio a la música.

¿Qué actividades tienen?

Hace dos años estamos realizando el “Whale  music” “Música de ballenas”. Aquí lo que hacemos es que durante la temporada de las ballenas jorobadas, y para que los niños puedan apreciar el canto de las mismas, hacemos un tour.  Llenamos un bote gigante que se convierte en un salón de clases con un equipo de músicos, les colocamos una tecnología especial en forma de mochila que les transmiten al cuerpo las vibraciones de la música, sensaciones que pueden diferenciar, es decir, ellos pueden identificar el instrumento que es tocado. Ellos escuchan con el cuerpo. La vibración es leal al sonido, de manera que ellos entienden lo que está pasando.

¿Y el programa de Intercambio?

Es un intercambio de conocimientos que se desarrolla con los estudiantes de la Escuela Nacional de Sordos y los de The Community for Learning. Resulta que los estudiantes sordos querían aprender inglés y los oyentes querían aprender lenguas de señas. De manera que tenía que ingeniarme una manera de enseñarles a los dos grupos.

Y la mejor idea que se me ocurrió –creativa y única– para enseñarles a mis niños fue juntar a los dos grupos para que se enseñaran mutuamente. Entonces, lo que hacemos es que un estudiante oyente les enseña inglés y uno sordo el lenguaje de señas.

Enseña  

“También está el proyecto EnSeña. Aquí se va a promover y expandir la lengua de señas dominicana, que es la misma que la (de EE.UU.) americana, pero con algunos cambios con términos específicos. Por ejemplo, para principios de año vamos a lanzar un libro, un diccionario fotográfico, donde podrás encontrar un caballito de mar en una página, en la otra la seña. Es totalmente visual.  El primer libro en el mundo.

¿Por quiénes está conformada la fundación?

Tenemos una junta de directores, entre ellos está la bióloga marina de Republica Dominicana Idelisa Bonnelly y Eddy Sánchez, director Nacional de Folklore.  

¿Otros méritos de la fundación?  

Fuimos la primera institución junto con UNICEF que lanzó la campaña en lengua de señas.

“La misión de la fundación es unir a las personas oyentes con los sordos”. Maria Betlle