María Camelia Abreu tiene 92 años. Siempre ha sido una mujer fuerte, poco enfermiza y, a pesar de su edad, se ha mantenido activa, aunque en los últimos meses ha tenido que acudir a varias citas médicas. El dedo índice de su mano derecha se ha ido consumiendo, hasta el punto de que ya perdió la uña y el dolor es insoportable.

Su médico no le da esperanzas, le ha indicado calmantes, antibióticos y otros medicamentos para evitar tener que amputárselo. El galeno ha dicho a la familia que trata de evitar la cirugía porque teme que al intervenir el dedo pueda encontrarse con otro cuadro que amerite medidas más drásticas.

María no lo sabe. Su avanzada edad no le permite entender por qué su familia le ha suspendido el suministro de cigarrillos, hábito que adquirió cuando apenas tenía siete años mientras vivía con sus padres en una localidad de Jarabacoa, de donde es oriunda.

Por años, María se fumó varias cajetillas de cigarrillos al día y era común escucharla decir que “ese vicio no hacía daño”, cuando alguno de sus seis hijos le sugería dejar de fumar. Pero nunca lo hizo y solo la orden médica pudo lograr que en su casa se dejara de comprar el producto que actualmente tiene cinco meses sin consumir.

Sin embargo, ya es tarde. De acuerdo con el neumólogo y especialista en medicina crítica, José Miguel Stefan, María está afectada por la enfermedad vascular periférica, la cual está incluida en un conjunto de trastornos de los vasos sanguíneos que según explica la Organización Mundial de la Salud (OMS), de esta fecha al 2030, será la causa de que casi 23,6 millones de personas mueran.

Motivos para dejar de fumar.

En su lucha, la OMS ha alertado de que el tabaco mata hasta a la mitad de sus consumidores y cada año al menos seis millones de personas mueren por esta causa.

Puntualiza que más de cinco millones de seres humanos son consumidores del producto y más de seis millones son no fumadores expuestos al humo de tabaco ajeno. Además de que casi el 80 % de los mil millones de fumadores que hay en el mundo viven en países de ingresos bajos o medios.

Ante estas cifras alarmantes, se puede inferir que una de cada siete personas consume tabaco.

“Se calcula que en República Dominicana el 17 % de la población fuma”, precisa Stefan, quien ofreció la información al participar como invitado en el almuerzo mensual que organiza la Escuela de Medicina de la Universidad Dominicana O&M, este mes titulado “Tabaco y salud: ¿Qué sabemos a la fecha?, encuentro donde también participó como expositora la doctora Zahíra Quiñones.

Explica que también se han estudiado otras variables que han revelado que al menos el 24 % de los jóvenes fuma. Pero Stefan no se limita a ofrecer las cifras y manifiesta que el humo del tacaco no solo afecta a quienes son fumadores, sino que es perjudicial para las personas que están a su alrededor.

Entre las enfermedades resultantes del consumo de tabaco cita los cánceres de pulmón, lengua, laringe, esófago, vejiga y riñón. También bronquitis, hipertensión y trastornos cardiovasculares, afección que ha provocado que María vea el dedo índice de su mano derecha consumiéndose cada día, hasta el punto de que ya perdió la uña y el dolor es insoportable.

RD no ha firmado convenio contra tabaquismo.

“En nuestro país, el tabaquismo produce tres mil muertes al año”, asegura Stefan, tras lamentar que República Dominicana es el único país de América que no ha firmado el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco (CMCT de la OMS), un tratado basado en pruebas que reafirma el derecho de todas las personas al máximo nivel de salud posible.

Según recoge un documento elaborado por la propia OMS, el tratado representa un cambio de paradigma en el desarrollo de una estrategia de reglamentación para abordar las sustancias adictivas y, a diferencia de tratados previos sobre control de drogas, el CMCT OMS establece la importancia de las estrategias de reducción de la demanda, además de cuestiones relacionadas con el suministro.
En el escrito, la organización internacional califica el tabaquismo como una epidemia, por lo que invita a todas las naciones a tomar medidas estrictas contra el consumo de este producto.

Propone que los países tomen medidas fiscales para reducir la demanda de tabaco y con ello trabajar para lograr la protección contra la exposición al humo del tabaco y la reglamentación del contenido de sus productos derivados.

Asimismo, busca reglamentar la información divulgada, empaquetado y etiquetado de los productos de tabaco, para con esto disminuir la demanda concerniente a la dependencia y de este modo conseguir el cese del consumo.

“El humo del cigarrillo tiene más de 150 agentes químicos, de los cuales más de 30 están relacionados con el aumento de cáncer porque producen mutaciones genéticas”, insiste Stefan, quien tiene la esperanza de que la conmemoración este 31 de mayo del Día Mundial sin tabaco sirva para generar conciencia acerca de esta situación de salud pública que preocupa a la OMS y que le motivó a hacer un llamado a todos los países a prepararse para el empaquetado neutro de los productos de tabaco, con el fin de disminuir el consumo.

¿Por qué empaquetado neutro?

La OMS explica que el empaquetado neutro constituye una importante medida de reducción de la demanda que disminuye el atractivo de los productos de tabaco, porque restringe el uso de los paquetes como soportes para publicitar y promoverlo, limita el empaquetado y etiquetado engañosos y aumenta la eficacia de las advertencias sanitarias.

 “Con el empaquetado neutro de los productos de tabaco se busca restringir o prohibir el uso de logotipos, colores, imágenes de marca o información promocional sobre el envase, excepto los nombres de la marca y del producto que se han de presentar en un color y tipo de fuente estándar”, afirma la entidad que se amparó en los artículos 11 y 13 del CMCT para implementar estainiciativa que en República Dominicana también ha sido acogida por la comunidad científica.

La doctora Quiñones, quien ha realizado varias investigaciones sobre el consumo de tabaco, está convencida de que los médicos están llamados a motivar a sus pacientes a dejar de fumar, ya que los fumadores desean ser orientados por un profesional de la salud para tomar las medidas necesarias en ese sentido.

La especialista insiste que el fumar es tan perjudicial que no solo se enferman quien consume tabaco y quienes están cerca, sino que actualmente se estudia el fenómeno denominado “humo de tercera mano” que no es más que la contaminación residual que queda en el ambiente luego de que el fumador ha consumido el producto. “Cuando el fumador exhala y el humo entra en contacto con el aire forma compuestos químicos nuevos que resultan ser lesivos para la salud”, destaca.

El humo ajeno mata.

La preocupación de Quiñones también ocupa a la OMS, que insiste en que el humo ajeno que llena restaurantes, oficinas y otros espacios cerrados, cuando la gente quema productos de tabaco como cigarrillos, bidis y pipas de agua, contiene más de cuatro mil activos químicos, de los cuales se sabe que al menos 250 son nocivos.

“No hay un nivel seguro de exposición al humo de tabaco ajeno”, indica para advertir que en los adultos, el humo ajeno causa graves trastornos cardiovasculares y respiratorios, en particular coronariopatías y cáncer de pulmón, mientras que en los lactantes causa muerte súbita y en mujeres embarazadas ocasiona bajo peso ponderal del recién nacido.

Lamenta que casi la mitad de los niños respiran con frecuencia aire contaminado por humo de tabaco en lugares públicos y que más del 40 % tiene al menos un progenitor que fuma.

“El humo de tabaco ajeno causa más de seis millones de muertes prematuras cada año”, detalla la organización antes de revelar que en 2004, los niños representaron el 28% de las defunciones atribuibles al humo ajeno.

Quiñones lamenta esas cifras y expresa que cuando acude a las comunidades a instruir acerca del perjuicio de ser fumador, les explica a las personas que una de las poblaciones más vulnerables ante el humo de tercera mano es la infantil, a la que hay que cuidar.

“Estamos estudiando la contaminación residual para ver cuál es el efecto que tiene en los riñones y el corazón”, detalla Quiñones, para agregar una razón más que motive a la gente a dejar de fumar: el propósito de que pueda disfrutar de mejores condiciones de vida y evitar ser una de las tantas estadísticas mortíferas que existen a partir del consumo de tabaco.

Consumo local  

17 % de la población en República Dominicana fuma, según estimaciones citadas el doctor José Miguel Stefan, neumólogo y especialista en medicina crítica.

Daño a no fumadores

“No hay un nivel seguro de exposición al humo de tabaco ajeno”. Doctora Zahíra Quiñonez, investigadora en temas de tabaquismo.