Nivita Pérez ni trabaja ni estudia. Sin importar cual sea la razón, la sociedad ya la ha insertado en una categoría que, de solo escuchar el nombre, suena despectivo: los “nini”.

Es ahí donde el Observatorio del Mercado Laboral Dominicano (OMLAD) coloca a aquellas personas que no ejercen ninguno de estos oficios, sin explicar si estos son o no profesionales o las circunstancias que le obligan a permanecer en esa condición.

Nivita tiene 26 años y es licenciada en Comunicación Social con una maestría es Gestión de Negocios Audiovisuales por la universidad española Antonio de Nebrija. Sin embargo, poseer estos títulos no le garantiza que podrá obtener un empleo en el país.

De acuerdo con el artículo 62 de la Constitución dominicana (2015) “el trabajo es un derecho, un deber y una función social que se ejerce con la protección y asistencia del Estado”.

Según el 63 “toda persona tiene derecho a una educación integral, de calidad, permanente, en igualdad de condiciones y oportunidades, sin más limitaciones que las derivadas de sus aptitudes, vocación y aspiraciones”.

No obstante, estos derechos no llegan a toda la población dominicana. Para febrero de 2015, según el Observatorio del Mercado Laboral Dominicano, 624 mil 604 personas con edades comprendidas entre 10 y 34 años se encontraban dentro de la categoría de personas que ni estudian ni trabajan.

La mayor parte de los nini se encuentra en las zonas urbanas del país, siendo estos, 387 mil 840, frente a 236 mil 764 que residen en zonas rurales.

Un elemento que sin duda llamará la atención es el cálculo de los nini mediante la clasificación por sexo. A pesar de que el primer acápite del artículo 62 destaca que el Estado (República Dominicana) debe garantizar la igualdad y equidad de mujeres y hombres en el ejercicio del derecho al trabajo, en nuestro país existe una marcada diferencia.

De los más de 600 mil nini, 454 mil 417 son mujeres, lo que significa un 72.75 %, mientras que los hombres solo contabilizan 170 mil 187, para un 27.25 %.

“Gobierno crea empleos”

El presidente de la República, Danilo Medina, durante la redición de cuentas, el pasado 27 de febrero de 2016, afirmó que el Gobierno creó el puesto de trabajo número 400 mil, “tras 40 meses consecutivos de crecimiento y generación de empleo”.

Sin embargo, estas declaraciones están muy alejadas de la realidad. Para enero de 2014, los nini contabilizaban 582 mil 865, lo que significa que el desempleo ha aumentado de un 13.05 % a un 13.82 %.

Según estudios del Mercado Laboral realizado por Banco Central dominicano, la tasa de desocupación abierta en el país (personas que buscan trabajo y no lo encuentran), aumentó de 5.9 % en abril de 2012 a 6.8 % en relación al mismo mes del 2014.

Estos datos denotan que los 400 mil empleos creados por el actual Gobierno no cubren la demanda existente en el país.

Nivita Pérez, quien lleva un año y medio desempleada, manifestó que hay varias razones por las que no está laborando actualmente.

“Busco y no encuentro o a veces encuentro, pero no me conviene ni profesional ni económicamente. Una de las cosas por las que pienso que quizá no encuentro trabajo más rápido es porque soy profesional y por ende los posibles empleadores deducen que lo que ellos ofrecen no va a satisfacer mi demanda.

Esta comunicadora social, residente en la capital del país, resaltó que nunca se limita a buscar trabajo en áreas específicas o afines a su carrera profesional, sino que siempre está abierta para aprender y adquirir nuevos conocimiento en otras áreas, por entender que es un nuevo aprendizaje, no solo en el ámbito laboral sino también en lo personal.

“Pero no es que me limito a empezar en proyectos nuevos o empresas que están incursionando desde cero”, explicó.

Propensos a delinquir

El rango de edad en la que más se acentúa la categoría nini es de los 20 a los 24 años, los cuales representaban para febrero de 2015 el 33.53 %.

De acuerdo con el Ministerio de Trabajo, el desempleo juvenil puede acarrear consecuencias negativas para la sociedad, pues se vincula con la calidad de vida de las familias, disminuyendo el acceso a bienes y servicios, e incrementando las formas de empleo en condiciones inferiores o de subempleo, así como el riesgo social de jóvenes dedicados a hechos delictivos.

Para la antropóloga social Tahira Vargas la situación de los nini está directamente relacionada con la deserción escolar.

Vargas indica que la principal causa de que en el país existan tanto nini es que el sistema educativo tiene dificultades en su enfoque para tener una oferta educativa diversa, “en cuanto a ofrecer bachilleratos técnicos, desarrollo de destrezas que respondan a sus necesidades y a sus expectativas”.

“Al desertar de la escuela y no lograr un bachillerato tienen dificultades para insertarse en el mercado laboral porque casi todos los trabajos les exigen ser bachilleres; entonces, por eso quedan fuera, las oportunidades se cierran en términos de posibilidades de trabajo y por eso quedan dentro del sector informal”, explica.

La antropóloga subraya que esa población va aumentando y de alguna forma afecta las posibilidades de insertarse en redes delictivas.

Ni-ni-ni

Además de la población que ni trabaja ni estudia, el Ministerio de Trabajo resalta aquellos que ni trabajan, ni estudian... ni buscan trabajo.

De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Fuerza de Trabajo las principales razones por las que los “ninini” no buscan donde emplearse son “porque busca y no encuentra”, porque “la familia le busca trabajo”, “está esperando aviso”, “no tiene suficiente educación ni experiencia”, “creía que no iba a encontrar”, “está esperando la próxima temporada”, o simplemente “no quiso”.

En el caso de las féminas, las principales justificaciones son matrimonio y maternidad a destiempo, convertirse en amas de casa, desigualdad en la distribución de responsabilidades familiares, y discriminación de género en las contrataciones.