El huracán Matthew continúa castigando Haití horas después de que el centro del fenómeno tocase tierra por la mañana y, desde primeras horas, los servicios de protección civil se emplean a fondo en evacuar a la población.

A pocos kilómetros de cruzar la frontera dominicana desde Jimaní, en la población haitiana de Fond Parisien, miembros de los servicios de emergencias rescataban de sus hogares a varias familias a las que sacaban de sus casas anegadas utilizando una cuerda para que ninguno fuera arrastrado por las aguas.

Según indicó un miembro de los equipos de salvamento, "el problema es el fuerte viento y la intensa lluvia", que apenas da tregua, por lo que recomiendan a la gente que permanezca en sus hogares.

Pocos metros separan entre sí los innumerables tramos de carretera inundados en la ruta hacia la capital, Puerto Príncipe, y los habitantes de las zonas afectadas deben cruzar esas enormes balsas de agua en grupos e, igualmente, ayudados por sogas.

Las inundaciones en la vía, con un torrente de agua discurriendo por las calles, y los campos anegados a ambos lados son una constante prácticamente desde la frontera con República Dominicana, que, unos pocos kilómetros más al este, no presenta unos efectos tan intensos del huracán, aunque los efectos de Matthew son evidentes, especialmente en la línea divisoria entre ambos países.

En el lado dominicano el personal de aduanas está casi ocioso. Apenas nadie intenta cruzar de un lado a otro, puesto que el trasiego de vehículos ha quedado paralizado, y las condiciones meteorológicas y del firme no permiten cubrir a pie el trayecto que separa la puerta de salida de un país de entrada en el otro.

Los pocos ciudadanos que se ven son haitianos que acceden a territorio dominicano y que, o no quieren hablar con la prensa, o solo hablan creole.

Todos excepto un haitiano, Ramoncito, que regresa después de unas horas en República Dominicana.

Según explicó a Efe, después de toda la noche lloviendo "ha amanecido todo inundado", y hay "mucha preocupación porque hay mucha gente que vive casi en la calle, en casas muy frágiles. Muchos viven en campamentos y el viento los destruye".

Además, se mostró convencido de que si sigue lloviendo será imposible celebrar las elecciones programadas en el país para este domingo, 9 de octubre, después de tres aplazamientos y la anulación de los resultados de los comicios que se celebraron en octubre de 2015 por supuestas irregularidades.

Si la actividad en el lado dominicano de la frontera es escaso, al otro lado es del todo inexistente, y ni siquiera el personal de aduanas está en las oficinas.

Lo más aconsejable es pasar lo más rápido posible hacia el oeste, antes de que el acceso quede cortado por la acción de la lluvia y el viento, en la que constituye la única vía de paso una vez flanqueado el paso fronterizo, un camino sin asfaltar donde se han formado enormes barrizales y balsas de agua.

Un lado del camino está pegado a una colina de la que se extrae piedra sin ningún tipo de medida de seguridad, por lo que los desprendimientos son frecuentes; el otro lado es la orilla del lago Azuei, que ya se presenta bastante crecido. Es previsible que, como en otras ocasiones, ese acceso quede inutilizado en breve por la insistente acción de Matthew.

El huracán, de categoría 4 en la escala de intensidad de Saffir-Simpson, con vientos máximos sostenidos de 230 km/h, se dirige ahora hacia Cuba a una velocidad de traslación de 15 kilómetros/hora, tras haber dejado cuatro muertos en República Dominicana y otros dos en Haití, así como miles de desplazados.