Después de que Metro hizo pública la situación de Saúl Pérez Berigüete, el joven estudiante de medicina de 14 años que necesita una beca para poder convertirse en microneurocirujano, han sido muchas las llamadas que han recibido sus padres para colaborar con su causa.

Los primeros en ser motivados a ayudar fueron las autoridades del Hospital Vinicio Calventi, específicamente su subdirectora, la doctora Evelyn Cueto, quien sensibilizada con el caso se encargó que gestionar la primera ayuda que recibiría Saúl.

Pero Cueto no es la única, Saúl también recibió una llamada de parte de la ministra de la Juventud, Robiamny Balcácer, quien no dudó en tenderle “una mano amiga”.

Asímismo, un grupo de hombres y mujeres de instituciones castrenses, dedicados a acciones de bien social, quieren respaldar a Saúl en sus estudios. Sin embargo, en el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT) “la melodía que suena es otra”.

Durante el fin de semana, Saúl y su familia recibieron una llamada de parte de la ministra de Educación Superior, Alejandrina Germán, para conocer su caso. Lo convocaron para asistir a una reunión el lunes a las 11:00 de la mañana, por lo que María Berigüete, madre del estudiante, viajó desde San Juan para acompañar a su hijo al encuentro.

“Hay que esperar lo que la ministra diga”, fue la respuesta que recibió María de los funcionarios del MESCyT que le atendieron, quienes le explicaron que Saúl califica para la beca, pero que habrá que esperar.

De acuerdo con su relato, será después del jueves de esta semana cuando le informen el estatus de su solicitud, tramitada hace ya mucho tiempo y que todavía reposa como expediente en el ministerio.
“Lo que pasó es que supuestamente no había beca para la universidad que solicitamos, pero nunca me lo dijeron”, agrega tras comentar que los empleados del MESCyT la trataron muy bien.

María sostiene que la semana que viene, dependiendo lo que diga la ministra, los llamarán para informarles si la beca ha sido concedida o no. Aunque todavía no entiende por qué Saúl no ha podido obtener la subvención de sus estudios.

Saúl solo tiene 14 años y es uno de los estudiantes universitarios más jóvenes de República Dominicana. Pertenece a ese selecto grupo de egresados del bachillerato que logra ingresar a la universidad y espera poder estar al reducido número de estudiantes universitarios que consiguen concluir una carrera profesional en el país, donde para estudiar, a veces hay que pasar “el Niágara en bicicleta”.