Como parte de la colaboración del Metro Photo Challenge con las Naciones Unidas, Metro se sentó con el exalcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, quien ahora se desempeña como enviado especial de la ONU para las Ciudades y el Cambio Climático.

Bloomberg explica cómo aconseja a líderes empresariales y políticos que han encargado estudios para ayudar a las empresas a prepararse para el aumento de las mareas y las inesperadas sequías, llamado el Proyecto Risky Business.

El otoño pasado, cientos de miles de activistas llegaron a la ciudad de Nueva York antes de la Cumbre del Clima de la ONU. ¿Cómo encaja tu trabajo filantrópico con el cambio climático y negocio? ¿Sobre qué deben los activistas y jóvenes preocuparse?

– Creo que es necesario trabajar para una empresa que toma en serio a sus empleados y el mundo en el que ellos viven,  y trata de hacer del mundo un mejor lugar. Las empresas están ahí para obtener beneficios para sus inversores, pero también tienen una responsabilidad con las ciudades y los lugares donde hacen sus negocios, donde viven sus clientes y donde viven sus empleados, por lo que ser responsables con el medio ambiente es uno de los puntos.

Las empresas que no planean para el futuro, que no se preocupan por los riesgos potenciales, cometen un error: ponen en peligro la inversión de sus grupos de interés y los puestos de trabajo de sus empleados y los servicios que prestan a sus clientes.

No se puede evitar todo, y uno no se puede proteger contra todo. Pero por ejemplo, si tu edificio queda en la playa o en una zona baja, el sentido común dice que deberías pensar en lo que sucedería en el caso de una tormenta o una inundación.

Puedes mudarte, podrías construir una estructura más fuerte y elevada, podrías tomar una póliza de seguro, hay cosas que uno puede hacer. Las empresas con visión de futuro piensan en el medio ambiente.

¿Qué debería estar haciendo en este momento una ciudad como Nueva York para ser más sustentable?

– Uno quiere que las ciudades alienten, o al menos informen a sus ciudadanos, lo que es mejor para ellos. Yo no creo que sea el trabajo del Gobierno decirte lo que debes hacer, pero sí creo que es el trabajo del Gobierno utilizar la mejor ciencia y el conocimiento que está disponible para decirte cosas que el Gobierno piensa que serán beneficiosos para ti, y después dejar que tú tomes esa decisión. Si quieres que tu casa se inunde, año a año, eso está en ti.

En Breezy Point [un barrio muy afectado por el huracán “Sandy”], una mujer dijo que a su familia se le ha inundado la casa siete veces; quieren vivir allí, y ese es el costo, pero ellos no quieren darle elevación a su casa. Hubo un movimiento para levantar las casas,  no sé cuántas casas fueron elevadas, yo diría que muy pocas.

Creo que el gobierno debería, por lo menos, decirle a la gente “mira, hay una buena probabilidad de que ocurra otra inundación”. Los porcentajes han estado subiendo, podemos entrar en una discusión sobre sus causas, a largo plazo, a corto plazo, si es a causa del hombre, si es natural, pero el hecho es que los océanos están más cálidos, y parecen estarlo cada vez más, lo que debería conducir a tormentas más frecuentes y un cambio en los patrones climáticos, por lo que lugares que solían recibir una gran cantidad de lluvia están recibiendo menos, y lugares que no recibían una gran cantidad de lluvia ahora la están recibiendo cada vez más.

Ha habido protestas de los trabajadores y llamados de los funcionarios electos para aumentar el salario mínimo en el estado de Nueva York. ¿Esto hace sentido de negocio?

– Siempre he pensado que aumentar el salario mínimo no es una política inteligente; elevar el crédito tributario por ingreso del trabajo es una política inteligente.

En ambos casos hay que trabajar, no se trata de programas de asistencia social; la diferencia está, en el caso del crédito tributario por ingreso del trabajo, en que todo el mundo lo recibe, y es pagado por todos.

En el caso de un salario mínimo, un pequeño número de personas lo reciben, y es pagado por un par de personas para las que el aumento de este salario es un incentivo para reducir el empleo que ofrecen. No se sabe cuánto le afecta a la creación de empleo, o a la retención con el salario mínimo, pero claramente tiene algún efecto. Alguien va a decir, “No quiero pagar eso, bájalo”. Mientras, con el crédito tributario por ingreso del trabajo, este riesgo no existe.

Es más, las pequeñas empresas son más propensas a contratar más gente y tener mejor acceso al empleo, a la fuerza de trabajo.

Es políticamente bueno pretender aumentar el salario mínimo, pero es de pésima economía. No sé cuánto le afecta a la gente, pero les afecta más de lo que el crédito tributario por ingreso del trabajo les afectaría por definición; el crédito tributario por ingreso del trabajo no lastima a nadie y podría decirse que le ayudaría a algunas personas para aumentar la cantidad de empleos que ofrecen. Si el salario mínimo no aumenta, sin duda duele, pero es sólo un argumento de cuánto.