El nuevo canciller de la República, que tiene a su cargo encabezar la política de relaciones exteriores del nuevo gobierno del presidente Danilo Medina, se define como un hombre de experiencia en las relaciones exteriores, pero lo que su historial político arrastra es una cadena de conflictos que generaron división en su organización.

A ese perfil se le suman diversas acusaciones de supuestos actos de corrupción administrativa en su relación con el Estado desde su condición de empresario.

Miguel Vargas Maldonado, presidente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), excandidato presidencial por ese partido en 2008, exsecretario de Obras Públicas en la gestión de Hipólito Mejía (2000-2004), es ahora el ministro de Relaciones Exteriores, por una designación del presidente Danilo Medina que no pocos han cuestionado.

Por sus últimos 20 años de militancia en el PRD, el nuevo jefe de la diplomacia dominicana no ha sido un hombre de resolución de conflictos, sino más bien de luchas obstinadas que han terminado en irreconciliables.

La que libraron él y el expresidente Hipólito Mejía, después de las elecciones de 2012, implicaron juicios disciplinarios en el tribunal interno, una cadena de litis en el Tribunal Superior Electoral, enfrentamientos a tiros y sillazos, hasta la división definitiva que llevó a la creación del Partido Revolucionario Moderno (PRM), sobre la estructura jurídica de la Alianza Social Dominicana (ASD).

En ese conflicto protagonizado por el expresidente y el hoy nuevo ministro de Exteriores, no valieron los esfuerzos de mediación de sectores internos y de grupos y personalidades externas.

Tan cara la resultó la posición radical de Vargas al PRD que el PRM otuvo el 26.82% en las votaciones del 15 de mayo, mientras el PRD logró sólo el 5.86 %.

Tan beneficioso le resultó el respaldo al presidente Medina, del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que hoy Vargas Maldonado es el rostro de República Dominicana ante la comunidad de naciones.

Qué tan beneficiosa o perjudicial le resulte al país esta designación es una historia que comenzó a escribirse ayer, cuando el ingeniero, empresario y político se juramentó en su nuevo cargo.

La litis por la alcaldía

Otro episodio de conflicto que co-protagonizó Vargas fue la precampaña para la candidatura perredeísta a alcalde (entonces síndico) del Distrito Nacional con miras a los comicios de 1998.

Vargas, Eligio Jáquez y Julio Marínez llegaron a la recta final de la carrera.

Maríñez salió puntero en las elecciones primarias, pero los seguidores de Jáquez y Vargas no aceptaron esos resultados y exigían revisión de actas.

Preocupado por el peligro de una división en el PRD, el popular líder José Francisco Peña Gómez decidió asumir la candidatura a la sindicatura de la capital y llevó como candidato a suplente a Johnny Ventura.

Pero la salud de Peña Gómez estaba tan fragil que lo que ameritaba era descanso y tratamientos médicos y falleció seis días antes de las elecciones del 98. Así, Ventura fue síndico del Distrito Nacional hasta 2002, cuando ganó Roberto Salcedo.

Escándalos

La más incómoda espina que a Vargas Maldonado le queda en el zapato del PRD, Guido Gómez Mazara, acusó en marzo al presidente del partido de obtener con tráfico de influencia el arrendamiento del Teatro Agua y Luz, propiedad del Estado, por un precio de tan solo US$13 por metro, en un contrato a 25 años.

El millonario empresario inmobiliario también ha enfrentado acusaciones de supuesto involucramiento en el caso Marbella y otros de gran difusión mediática, sin judicialización. El abogado de una de las juezas  implicadas en supuesta venta de sentencias también acusó a presidente del PRD de gestionar la liberación del regidor por Pedro Brand, Ericson de los Santos, acusado de sicariato.

Lejos de la diplomacia

El próximo 26 de septiembre, Vargas Maldonado cumplirá 66 años, según datos de un video autobiográfico. En ese documento, el psiquiatra César Mella lo define como un ser humano humilde, sobrio y cumplidor de sus compromisos. Familiares y amigos resaltan su espíritu solidario y otros su alto nivel de exigencia en sus asuntos gerenciales.

Vargas Maldonado es ingeniero civil, graduado del Recinto Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico; ingregó en 1970 al PRD, donde formó parte de la Comisión Política y fue Secretario Nacional de Finanzas.

Entre 1982 y 1984, en el gobierno de Salvador Jorge Blanco (PRD 1982-1986), fue director general de la Corporación de Acueductos y Alcantarillados de Santo Domingo (CAASD) y en el de Hipólito Mejía (2000-2004), fue secretario de Estado de Obras Públicas, una experiencia de Estado lejana a las relciones exteriores.