La situación económica de Haití es "grave", afirmó hoy el nuevo ministro de Economía y Finanzas, Yves Romain Bastien, quien precisó que la inestabilidad social y política que ha atravesado la nación caribeña son factores importantes que no favorecen el crecimiento.

Romain Bastien, quien hoy asumió el cargo, señaló que el estado de la economía haitiana es "lamentable", lo que ha llevado al país a un estado de urgencia.

"Estamos en una situación grave. La inflación es de 14,4 % y no estamos produciendo", dijo.

El año pasado, indicó, la moneda nacional terminó con una depreciación de 22 % en frente al dólar.

"Hoy es nuestro trabajo para tomar mejor decisión y frenar esta crisis que estamos viviendo", dijo.

A la vez, apuntó que hay pocos controles sobre los gastos en el presupuesto, con una tasa de crecimiento de 1,2, y que la alta inflación hace difícil que crezca la economía.

"El financiamiento externo es muy poco en estos últimos momentos por falta de confianza y inestabilidad", concluyó Romain Bastien, quien prometio tomar medidas para crear un ambiente favorable que permita la recuperación de la economía.

El nuevo ministro de Economía y Finanzas asumió el cargo hoy tras la aprobación la semana pasada del Gobierno provisional del primer ministro haitiano, Enex Jean Charles.

Haití vivió una crisis por el aplazamiento de los comicios presidenciales que concluyó el pasado 14 de febrero con el nombramiento de Jocelerme Privert, entonces titular del Senado, como presidente interino tras concluir una semana antes el periodo de Gobierno de Martelly, sin que se eligiera a su sucesor.

La nación tenía previsto celebrar el 24 de enero pasado la segunda vuelta de las presidenciales, pero fueron aplazadas dos días antes por el Consejo Electoral Provisional (CEP) debido al deterioro de la seguridad y las amenazas de muerte contra casi todos los miembros de ese organismo.

La primera ronda de las votaciones se celebró el 25 de octubre de 2015 y en ella los candidatos más votados fueron el oficialista Jovenel Moise y el opositor Jude Celestin, quien rechazó esos resultados por considerarlos fraudulentos.

Celestin anunció entonces que no acudiría a la segunda vuelta, prevista para el 27 de diciembre, lo que contribuyó a que el CEP tomara la decisión, también en aquella ocasión, de suspender los comicios.

Un día antes de que concluyera su mandato, Martelly firmó un acuerdo político con el Parlamento, en que se establece que las pendientes elecciones presidenciales se celebraran el 24 de abril y que la toma de posesión se llevará a cabo el próximo 14 de mayo.