¿Cómo vivió usted desde su condición de sacerdote la Jornada Mundial de la Juventud?

A la Jornada Mundial de la Juventud fui más que como sacerdote, como obispo presidente de la Comisión Nacional de la Juventud aquí en el país. Y no había vivido la experiencia antes porque no había sido presidente de la Comisión Nacional. Ahora que lo soy debía ir y para mí fue una experiencia muy buena; maravillosa.

Una experiencia de fe, con eso comienzo. Sentí que los jóvenes, que eran la mayoría, estaban motivados, movidos por la fe, y eso lo digo para si en otra jornada quiere ir alguien que no vaya movido por la fe es mejor que se quede. Que no vaya, porque realmente a la Jornada Mundial de la Juventud se debe ir, y así lo percibí en los jóvenes, movidos por fe. El que no va movido por la fe, no aprovecha nada y no le dice nada la Jornada Mundial de la Juventud.

Experiencia maravillosa de los jóvenes al encuentro del Papa. Tenemos que agradecer a Dios esta JMJ, que fundó el Santo Papa Juan Pablo II y que la continuó Benedicto XVI y el papa Francisco, y se trata de un acontecimiento de Iglesia, amor a la Iglesia, representada en el Santo Padre y en los jóvenes que viven esa realidad. Amor a la Iglesia.

Es un acontecimiento de Iglesia y por eso me parece que los jóvenes se motivan y cada jornada es nueva y cada jornada tiene muchos beneficios, mucho crecimiento para la Iglesia. Son las dos cosas que quiero hacer ver de la JMJ. Primero la motivación de fe y segundo motivación y sentimiento de Iglesia.

¿Qué mensajes de los que recibieron allá en Cracovia se podrían extrapolar a la juventud dominicana?

Todos los mensajes, día tras día, se pueden extrapolar aquí, porque es para los jóvenes del mundo. Por ejemplo, el mensaje que el papa dio sobre la vida de los jóvenes, sobre todo lo que es la juventud hoy. Los medios de comunicación, los medios del Internet, de todo lo que la juventud está viviendo. El papa les da un mensaje de que eso lo puede casi hipnotizar y no vivir su vida, sino vivir lo que les hacen vivir.

Entonces, eso es un mensaje muy de actualidad. Estamos viviendo eso, cómo el joven, con el Internet, con el teléfono, ya no vive su vida, sino lo que le hacen vivir. Y el joven tiene que despertar para vivir él su vida y no vivir hipnotizado por todos estos medios y las redes sociales.

Conocemos mucho de los problemas materiales del país. Ahora bien, en términos de espiritualidad ¿cuáles son las carencias que estamos viendo en los jóvenes y en la población dominicana?

Hay una carencia de la espiritualidad, es verdad. La sociedad está muy materializada. El consumismo está enredando, acaparando al mundo entero, al ser humano. Eso es una realidad, pero también hay mucha gente que está buscando a Dios, adultos y jóvenes. En nuestro país, por ejemplo, en las parroquias, en los distintos lugares donde la Iglesia está presente, percibimos una búsqueda de Dios.

Percibimos que los jóvenes, muchos, están buscando de Dios. No es verdad que los jóvenes son malos. Hay muchos jóvenes buscando de Dios.

¿Qué emociones despierta en usted esta nueva función de arzobispo? Usted en sus primeras declaraciones decía que no se lo esperaba. ¿Cómo ha asimilado esta posición nueva?

Exactamente, no lo esperaba y lo asumo porque la iglesia me lo ha pedido. Es un servicio que la Iglesia me pide. Servicio de cabeza de esta Iglesia particular, la arquidiócesis de Santo Domingo.

Lamentablemente, todo esto muchísima gente lo ve solamente por el lado del poder. Ven esto como un ascenso, una promoción, y yo no quiero verlo así y no lo veo así.

Lo veo como un servicio que la Iglesia me ha pedido y yo lo voy a hacer con la ayuda de Dios. Cuento con todo el apoyo de la gente, con los sacerdotes, diáconos, religiosas que están trabajando y que yo me uno a ellos, me voy a sumar a estos trabajos que ellos vienen realizando. La Iglesia me ha puesto como cabeza pero realmente es un servicio que la Iglesia me pide, yo lo acepto así.

Si usted tuviera que describirse, aunque cueste hablar en primera persona, ¿cómo usted describiría a Francisco Ozoria?

Yo diría que el Señor me ha ido conduciendo; me hizo surgir, diríamos, de abajo y él me ha ido conduciendo. Yo me he dejado seducir, me he dejado conducir, porque como quiero vivir la fe y la fe es someterse a la voluntad de Dios, yo he querido someterme a la voluntad de Dios.

Esa es la definición mía. Uno que se ha abandonado en las manos de Dios para hacer lo que él quiera en la Iglesia y en el mundo.

Se le reconoce positivamente por su labor social en San Pedro de Macoris. Quisiéramos saber si esta misión con grupos vulnerables se va a extrapolar aquí a Santo Domingo. ¿Qué puede esperar de usted la feligresía católica y el pueblo dominicano?

Eso –la labor– no es por mí ,sino por la misión que tengo. La Iglesia es la voz de los que no tienen voz. Los gozos y esperanzas o las tristezas y angustias de la gente de hoy son gozos y alegrías y tristezas y angustias de la Iglesia. Por eso, de ninguna manera podemos nosotros dejar de lado lo que es la misión de la Iglesia.

¿Cuál proyecta usted que será su relación con los medios de comunicación? ¿Planea usted en contacto frecuente con la prensa, como lo estaba el Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez?

Yo creo que somos totalmente distintos. Creo en los medios de comunicación. Creo que pueden hacer un bien buenísimo siempre y cuando se sometan a la verdad y estén interesados en la verdad y en el crecimiento y el desarrollo de las personas. Me da un malestar cuando veo una mala intención de comunicadores; una mala intención que quiere decir hacer daño a personas, que quiere decir hacer daño a instituciones o no someterse a la verdad.

Con frecuencia se establece una línea divisoria entre la pastoral eclesial y el tema político. ¿Cuál es su valoración de estas dos áreas?

La política es buena, la verdadera política es la que busca el bien común, entonces ahí coincidimos; tenemos que coincidir obligatoriamente, la Iglesia y la política.

La mala política y el partidismo y la búsqueda de bienes, de intereses particulares de grupos políticos, ahí es que está el desacuerdo. Pero, si la política busca el bien común, como debe de ser, entonces tenemos que coincidir.

¿Qué sigue ahora para el nuevo Arzobispo de Santo Domingo?

Ahora lo que hay es la toma de posesión canónica. Se llama así. Siguiendo las normas de la Iglesia, el obispo toma el mando, el gobierno pastoral, el arzobispo, en este caso, de la diócesis. Y ya, a trabajar con la gente, con los sacerdotes, con todos los agentes de la pastoral.

La toma de posesión será el día 10 de septiembre. Habrá dos actos, uno en la catedral, que es la toma de posesión canónica, que será a partir de las 9:00 de la mañana, un acto quizá de media hora; y de ahí vamos al Palacio de los Deportes, donde se celebrará la misa de acción de gracias y ahí culmina todo. Como en la catedral no cabe mucha gente entonces se tiene esta celebración aparte de la eucaristía.

¿Algún mensaje que quiera agregar?

Agradecer ante todo al periódico donde va a salir esto. Sobre lo que decías comparado con el cardenal, que salía mucho en la prensa, yo tal vez no salga tanto. Creo que no voy a salir mucho, pero sí estaremos abiertos a la prensa.

El arzobispado tiene un departamento de prensa y será utilizado, va a tener trabajo; porque muchas cosas que hacemos es el departamento de prensa el que tiene que decirlas. Habrá momentos en que yo hable, habrá momentos en que yo responda; pero la mayoría de las cosas se harán desde el departamento de prensa, que tendrá que trabajar.

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