¿Cuál es su opinión sobre la aprobación del Código Penal que hicieran el pasado martes los diputados y que mantiene vigente la total penalización del aborto?

Felicitamos a los legisladores dominicanos por ser de avanzada al aprobar una ley sin abortos: un día los países que hoy lo aprueban volverán a prohibirlo.

Cuando trato este asunto de la vida nunca lo trato desde el punto de vista religioso, sino desde el punto de vista científico. En base a eso doy una posición basada en ética.

Así como el papa Francisco, pienso que – el aborto- antes que un asunto religioso es un asunto científico. Nosotros defendemos la vida y según los estudios médicos, en un niño, no importa el tiempo que tenga, hay vida. Incluso, se puede sentir hasta el corazón de un niño ya en el feto, lo cual es muy dicente (que dice mucho). No es ético que si hay una vida se destruya.

Nosotros defendemos lo que defienden los médicos científicos que apoyan la vida. Si los científicos dijeran que ahí no hay vida, entonces no tendríamos ningún problema. Defendemos lo que la ciencia nos dice. Esto es muy importante que quede claro. El papa Francisco dijo: este problema antes que religioso es un problema médico científico y la iglesia defiende lo que la ciencia dice sobre la vida (…) La iglesia respeta lo que dice la ciencia.

Lo que defendemos ahora fue lo que defendimos en tiempo de Trujillo, cuando se arrojó la ley en sus manos de matar a los jóvenes dominicanos. En la carta famosa del 1960 la iglesia le dijo: “hay que respetar la vida desde el nacimiento. Usted no tiene derecho a matar a los jóvenes dominicanos”.

Nosotros hoy decimos lo mismo sobre los niños. No hay derecho a eliminar a los niños. Y como en aquella época, a Trujillo no le gustó lo que nosotros decíamos y nos persiguió. No es la primera vez que acontece eso en la historia de la iglesia. Nosotros defendemos los mismos principios que defendimos frente a Trujillo por la vida de los jóvenes. Por eso, el Código Penal que apruebe la muerte de quien sea nosotros no lo podemos aceptar, desde el punto de vista puramente humano y puramente ético; y luego desde el punto de vista religioso.

Mi opinión es científica antes que de iglesia. Sí queremos que se apruebe el Código Penal. Debe aprobarse. Lo necesitamos, pero no creando una ley que cause muerte.

Grupos feministas, médicos, juristas, y alegados defensores de los derechos humanos creen pertinente la aplicación del aborto en caso de violación, incesto y malformación del embrión. ¿Qué piensa usted sobre la interrupción del embarazo ante estas excepciones?

Ante la violación de menores, nosotros decimos lo mismo. Lo que esa niña tiene en su vientre es una vida.

Y ¿por qué tiene que pagar el niño lo que hizo un hombre? Fue un hombre que dejó encinta (embarazada) a esa muchacha, entonces hay que defenderla. Además de eso, si se investiga sobre las niñas que han sido violadas, tienen un trauma por la violación y después cuando abortan tienen un segundo trauma por el aborto; aunque sea legal.

Eso es un tema que hay que buscar. Nosotros, claro que estamos en contra de toda violación, por supuesto, pero la solución no es el aborto. Y hay otra idea que siempre reflexiono y no me escuchan: ¿por qué se carga la cosa sobre las niñas y no sobre el varón? Fíjate que estamos insistiendo en que las niñas sean las que aborten. ¿Y el varón que es responsable de la violación y de ese niño? Yo pienso que detrás de una ley que aborte a la niña que fue violada hay todavía mucho de machismo. La pena tiene que recaer sobre el hombre que es el responsable, no sobre la niña que sufre eso. Hay machismo implícito ahí.

Segundo, la otra causal, fíjate que nosotros defendemos que cuando hay un problema, cuando peligra la vida de la madre y la vida del niño, el médico debe tratar de salvar las dos vidas. Si en ese intento de salvar las dos vidas, muere uno de los dos, o muere el niño, no es aborto.

Esta no es la palabra adecuada cuando un médico interviene para salvar la vida y muere el niño.

Hablando con los médicos me dicen: “mire monseñor, eso es ínfimo (pequeño) lo que hay cuando se hace esto. Hoy hay muchos medios médicos para que se pueden salvar las dos vidas y hay unos casos en los que muere el niño o muere la madre, pero no se puede llamar aborto, ni asesinato de la madre. La ética nos dice a nosotros que hay que tratar de salvar las dos vidas.

Esa causal en la que se quiere introducir el aborto, nosotros decimos que no es aborto, y lo que hay que defender, lo que la ley debe decir y redactar es que cuando peligra la mamá y peligra el niño hay que tratar de salvar a los dos, y si muere el niño no se puede considerar aborto, porque se hizo el intento. Lo que hay que hacer es el intento. Los médicos lo saben eso perfectamente.

Cuando yo hablo con los médicos me dicen: monseñor, eso ahí se puede hacer de manera muy clara. Eso es una ficción para introducir de alguna manera el aborto y entonces van a decir en muchas excepciones que era que la mamá estaba en peligro. No, eso no. Ahora, sí se debe legislar y salvar al médico que hace eso, que no le llamen aborto porque no es aborto.

Los alegados defensores de los derechos de los humanos cuando abogan por la despenalización del aborto citan el caso de “Esperancita”; la joven que murió a sus 16 años teniendo leucemia y estando embaraza porque, para proteger al pequeño no se le quiso aplicar un tratamiento para la citada enfermedad. ¿Cómo cree que se debió manejar el caso de esta menor ocurrido en el año 2012?

Ahí que le caigan al médico, porque esa joven no murió por el aborto. Murió porque no le dieron el tratamiento adecuado que debieron habérselo dado, como a quien sea. Repito, hay que tratar de salvar las dos vidas. Además, eso es una excusa. Hace un tiempo, el que nacía enfermo de SIDA estaba condenado a la muerte. Si a todas las mamás con esa condición les permiten el aborto, no se encuentra la terapia para el SIDA. Hubieran matado a muchísimos niños porque iban a nacer enfermos. El que tenía SIDA era un condenado a muerte, hoy ya no.

Se trata de salvar la vida. Había que salvar a la adolescente de 16 años; tratar de salvarlos a los dos. Si muere uno, pues murió, pero se intenta salvar la vida de ambos, que es lo importante.

Con frecuencia se acusa a la iglesia católica de “involucrarse en exceso en cuestiones muy políticas”. ¿Qué considera usted al respecto?

¿Entonces yo no puedo hablar como ciudadano? Yo tengo el derecho de hablar. Si no quieren oír mi idea por ser de iglesia entonces que me respeten por ser Ramón de la Rosa, el hijo de “iñito y nena”. Yo tengo derecho a hablar y la iglesia también. ¿Qué significa eso? Que nos quieren poner un tapón como en tiempo de – Rafael Leonidas- Trujillo, que quería que nos calláramos y no habláramos de derechos humanos. Trujillo decía que teníamos que ser de la sacristía, que no teníamos que meternos en eso. Lo mismo lo quieren decir hoy.

Eso no es nuevo. Yo tengo el derecho de hablar como ciudadano y ser humano, y tengo el derecho de hablar como un ciudadano que tiene este oficio en este país. No olvidemos que en el país hemos tenido una colonización política. Una colonización económica y ahora es una colonización cultural. Se le quiere imponer a los pueblos un nuevo tipo de colonización y es una colonización cultural.

¿Algo más que quisiera destacar a propósito de que se reabre en este momento el debate sobre la penalización o no del aborto?

Yo no hablo esto por ser católico sino por ser un hombre de ciencia. Soy un científico que habla ejerciendo los derechos humanos.

Creo que La Constitución dominicana ha recogido perfectamente el pensar humanístico, científico y cristiano. La vida hay que respetarla desde el inicio de su nacimiento hasta el final. Yo quiero como ser humano, éticamente hablando, y como cristiano que se mantenga lo que dice la Carta Magna y que no haya ninguna ley que la viole.

Si la gente tuviera más información científica acerca del aborto, de las personas que abortan; más información psicológica y conocieran más a las mujeres que han abortado, cambiarían su punto de vista.

Creo que falta dar más información sobre esto. Falta información adecuada sobre el niño en el vientre de la mamá, falta información adecuada sobre lo que sufren las madres que han abortado psíquica y a veces físicamente.

Se habla mucho del trauma post aborto, creo que hace falta información sobre eso. Eso evitaría muchas de las discusiones que tenemos, por eso yo te repito:

Evidentemente hablo como cristiano, pero un cristiano basado en la ciencia. Mis ideas no van partiendo de lo que dice la Biblia sino al revés. Yo creo que la definición que tiene La Constitución sobre la vida está muy bien puesta.

Postura

“Creo que La Constitución dominicana ha recogido perfectamente el pensar humanístico, científico y cristiano. La vida hay que respetarla desde el inicio de su nacimiento hasta el final”.