La mujer percibe un 18,6 por ciento menos de ingresos salariales que el hombre en República Dominicana por realizar el mismo trabajo, según los resultados del informe “El progreso de las mujeres en el mundo 2015-2016” de ONU Mujeres.

La investigación, presentada en el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), refleja que la desigualdad de resultados de las mujeres en el mercado laboral es el factor que más contribuye a su desventaja socio-económica general.

El informe recopila una serie de políticas económicas y de derechos humanos para exigir cambios de gran alcance con el objetivo de transformar economías y conseguir que los derechos y la igualdad de las mujeres sean una realidad.

Mediante datos y análisis sólidos y exhaustivos, este informe basado en pruebas formula 10 recomendaciones clave con medidas que pueden adoptar los gobiernos y otras partes para avanzar hacia una economía que sea realmente efectiva para las mujeres, en beneficio todos.

La presentación de resultados estuvo a cargo de Clemencia Muñoz, representante de ONU Mujeres en República Dominicana y contó con comentarios del ministro de Economía, Planificación y Desarrollo, Temístocles Montás y de Sonia Díaz, viceministra de la Mujer.

Este importante documento aparece 20 años después de la histórica VI Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en Beijing, China, que estableció una serie de objetivos ambiciosos para promover la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer.

Asimismo, refleja cómo la agenda económica alternativa que plantea crearía sociedades más justas y generaría nuevos sectores de empleo, por ejemplo, en la economía relacionada con los cuidados.
El gobierno dominicano impulsa un conjunto de políticas y acciones para reducir la discriminación de la mujer en los ámbitos económicos, sociales, políticos y culturales, afirmó el ministro Montás, al presentar sus comentarios al informe.

Citó la política de atención integral a la primera infancia, la política de universalización de la jornada extendida que permitirá al Estado compartir con las familias la responsabilidad del cuidado de los niños y los estudiantes, aliviando la carga de trabajo de cuidado, tradicionalmente en manos de mujeres.

La discriminación también se ataca por “la ampliación del acceso de las mujeres al crédito y a la capacitación, a través de la inclusión de enfoque de género en los programas de financiación del Banco Agrícola, Banca Solidaria, la asistencia del Fondo Especial para el Desarrollo Agropecuario (FEDA) a través del Programa de Visitas Sorpresa, y las acciones de inclusión financiera que se desarrollan desde el Programa Progresando con Solidaridad, cuyos beneficiarios son mujeres en un 75 por ciento”, concluyó.