Hillary Clinton ha cancelado un viaje de campaña a California después de haber sido diagnosticada con neumonía. La candidata presidencial demócrata se vio obligada a abandonar temprano un evento en memoria al 9/11 el domingo debido a que se sintió “acalorada”. La doctora de Clinton, Lisa Bardack, dijo: “El viernes, durante un seguimiento de evaluación de su tos prolongada, se le diagnosticó neumonía. Ella está recibiendo antibióticos, y se le aconsejó descansar y modificar su horario”. Su rival republicano Donald Trump le deseó una rápida recuperación y se ha comprometido a liberar sus registros de salud.

Fletcher McClellan, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Elizabethtown, Pensilvania, EE.UU., explica cómo los problemas de salud podrían afectar el resultado de la carrera a la Casa Blanca.

¿Podría la salud de los candidatos realmente afectar el resultado de la campaña?

La salud de cualquier candidato es siempre una preocupación. Temas de salud han surgido en las últimas campañas, especialmente cuando los candidatos se acercan o tienen más de setenta años, como Dwight D. Eisenhower, Ronald Reagan, y John McCain.

Las campañas siempre tratan de destacar que sus candidatos están en buena forma física. John F. Kennedy tuvo serios problemas de salud que no fueron y, en retrospectiva, deberían haber sido comunicados. Por desgracia para los medios y el público, los candidatos no están obligados a revelar sus registros de salud.

Donald Trump ha sugerido repetidamente que Clinton no está en condiciones, diciéndole a sus partidarios el mes pasado que ella “carece de la resistencia mental y física” para servir como presidenta. ¿Es un tema tan importante en EE.UU.?

Es raro que un candidato directamente afirme que el otro no sea apto para la presidencia. Este tipo de acusaciones son por lo general indirectas, como cuando un candidato más joven dice que él o ella va a traer energía y vigor a la presidencia.

Los partidarios de Trump podrían decir que Clinton empezó con el tema diciendo que Trump no es temperamentalmente apto para ser presidente, implicando tal vez algún tipo de enfermedad mental o psicológica. Más de algún psicoanalista aficionado e incluso profesional ha “diagnosticado” a Trump de narcisista. Dicho esto, la candidatura a la presidencia es un proceso agotador, de dos años. Sería raro si no aparecieran problemas de salud, aunque el momento de la llegada de la enfermedad de Clinton es lamentable.

Clinton ha cancelado un viaje a California, que incluía una reunión para la recaudación de fondos y un discurso sobre la economía. ¿Perderá mucho ella al no asistir?

Cada retirada del proceso de campaña es una oportunidad perdida. Sin embargo, Clinton tiene muchos sustitutos para hacer campaña en su nombre mientras ella se esté recuperando, incluyendo al presidente Obama. Ella también está dominando el espacio televisivo con anuncios en estados clave. Lo importante ahora es que se recupere completamente antes del primer debate presidencial del 26 de septiembre. En 1960, el vicepresidente Richard Nixon fue hospitalizado con una infección durante dos semanas antes del primer debate con John F. Kennedy. Su actuación mediocre esa histórica noche se atribuye en gran medida a su aspecto demacrado.

¿Podría Trump ganarse a algunos votantes, mientras que Hillary se esté recuperando?

Le ayudará a dominar los titulares en el corto plazo, pero tiene que tener cuidado. Él no ha revelado plenamente sus registros de salud ni, como sabemos, sus declaraciones de impuestos. Esto plantea la cuestión más amplia de la transparencia de ambas campañas.

En la medida en que sus declaraciones de salud den de entender que sólo los hombres tienen la resistencia para ser presidente, podría ser –y ha sido– acusado de sexismo. Si él dice “te lo dije” sobre la salud de Hillary, como es sabido que hace después de un evento trágico como el tiroteo masivo en Orlando, el asunto sobre si él tiene o no el temperamento para ser presidente volverá a aparecer.

¿Continuará la batalla sobre la salud?

Creo que este problema va a desaparecer con el tiempo, pero puede que no desaparezca por completo hasta el primer debate. Clinton podría deshacerse de los problemas de salud durante los debates con actuaciones vigorosas. Incluso podría bromear sobre ello, como el presidente Reagan lo hizo sobre su edad en 1984. Y, ella o sus partidarios podrían dar vuelta el tema, pidiéndole a Trump sus registros de salud y financieros. Después de todo, él es mayor que ella.

¿Quién tiene la campaña más fuerte en este momento?

A largo plazo, muy pocos temas de campaña determinan cómo una persona votará para presidente. Esta última semana ha sido con mucho la peor semana de Clinton en cuanto a su campaña, pero Trump ha tenido una racha de malas semanas desde la primavera.

La carrera ha vuelto al punto pre convención, con Clinton teniendo una pequeña ventaja en las encuestas. Los debates serán importantes, pero no sólo por la salud de Clinton. La carga estará en Trump para demostrar que está capacitado intelectualmente y emocionalmente para ser presidente.