Fuentes de la empresa que organizó el viaje por el desierto que terminó con la muerte de un grupo de turistas, por lo menos dos de ellos mexicanos, han señalado al diario español EL MUNDO que la mayoría de los viajeros procedían de Chile.

Publica EL MUNDO en su página web que, de acuerdo con representantes de la compañía turística, las víctimas "estaban realizando un viaje habitual que va desde El Cairo al oasis de Bahareya [a 350 kilómetros al suroeste de El Cairo] y debían pasar la primera noche en un hotel de Bahareya pero se detuvieron en el kilómetro 100 antes del oasis".

Durante la parada, los turistas bajaron de los cuatro todoterrenos en los que viajaban y se sentaron a cenar. "Mientras estaban comiendo, tres aviones de combate del ejército empezaron a disparar y lanzaron misiles sobre los vehículos. Quedaron completamente carbonizados", ha agregado un empleado de la empresa que ha pedido permanecer en el anonimato. "Algunos intentaron correr pero los militares les siguieron y abrieron fuego contra todos los que trataban de escapar", difunde la publicación española.

La compañía niega que se tratara de una zona restringida a civiles y que estuviera en enclaves cercanos a actividad terrorista.

Conforme la información obtenida por EL MUNDO, "es el área donde solemos realizar breves paradas antes de llegar a Bahareya. No está prohibida como se ha dicho", subrayan. Según la empresa, solo dos de los guías y conductores egipcios han sobrevivido al ataque. Uno de ellos se halla en situación crítica. "Ni siquiera llamaron a la ambulancia. Fue la gente el oasis quien acudió a ayudarles".