Italia se ha vuelto uno de los destinos donde varios migrantes y refugiados jóvenes se han visto forzados a ser víctimas de los traficantes de personas.

A pesar de la existencias de centros de acogida, las calles italianas se han vuelto el lugar perfecto para que los más jóvenes se vuelvan presas fáciles de la delincuencia organizada.

De acuerdo con investigación de la cadena de televisión británica “BBC”, algunos han comenzado a vender drogas, realizar pequeños robos y otros se han prostituido por 50 o 30 euros (56 o 34 dólares).

Por ejemplo Khaled, un niño de 14 años, optó por una opción igual de peligrosa:  ha confesado que prefiere vender drogas que dedicarse a la prostitución.Lo hice para evitar hacer lo que otros chicos que conozco aquí están haciendo”.

Para muchos de estos niños, su ruta de escape a Europa terminó siendo más como un camino al infierno.

La mayoría de los menores que llegan a la Unión Europea solos son hombres. Sin embargo, algunas mujeres -en su mayoría nigerianas- se enfrentan a una situación desesperada.

Durante su ruta de viajes, los traficantes a menudo les bloquean el camino y las hacen víctimas de abuso sexual. Y cuando llegan a Italia las obligan a prostituirse para pagar sus deudas.

Lamentablemente, conforme más jóvenes migrantes llegan a Europa las malas condiciones se ven reflejadas en más partes del continente.