La divulgación de una carta privada enviada al papa Francisco, escrita por un grupo de combativos cardenales conservadores, desató ayer la sospecha de un nuevo “Vatileaks”.

“Quien haya filtrado eso solo busca entorpecer el Sínodo de obispos”, lamentó el portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi.

La publicación por la prensa de la carta confidencial, con fecha 5 de octubre, firmada al parecer por 13 cardenales, entre ellos purpurados de varios continentes, en la que protestan contra la metodología del sínodo decidida personalmente por el papa argentino, causó confusión entre algunos de los cerca de 400 participantes a la asamblea, entre obispos y cardenales de todo el mundo.

En la carta se acusaba a los organizadores, e indirectamente al papa, de querer manipular el resultado del sínodo al concentrarse en cuestiones como la de permitir el acceso a la comunión a los divorciados que se vuelven a casar.

“No hay que dejarse condicionar. Es posible hacer observaciones sobre la metodología del sínodo, que es nueva. Pero una vez adoptada esa metodología, es necesario comprometerse para aplicarla de la mejor manera posible”, agregó.

Sin embargo, el misterio se complica con las declaraciones del cardenal George Pell, uno de los firmantes.

“Las firmas están equivocadas, pero sobre todo el contenido está equivocado. La mayor parte del contenido no corresponde. No sé por qué ha pasado esto y quién la ha filtrado así”, explicó por su parte Pell, también prefecto de la nueva Secretaría de Economía, en declaraciones publicadas por el diario La Repubblica.

“Esta es una nueva Vatileaks. Una carta privada, pertenece sólo al papa. ¿Cómo pudo ser publicada?”, alega uno de los firmantes, el cardenal alemán Gerhard Ludwig Müller, guardián de la doctrina.