¿Sabías que existen ocho tipos de miedo que paralizan la creatividad, la eficiencia profesional y el desarrollo personal?

El consultor en desarrollo humano y productividad Helios Herrera explicó que el temor es una emoción natural en los seres humanos, la cual funciona como un sistema de alerta, de advertencia para sortear algún riesgo.

“El problema es cuando el miedo te anquilosa, cuando te impide crecer, tomar decisiones, desarrollarte y avanzar en el terreno laboral, de negocios, personal o de pareja. Y lo peor es que muchos pierden oportunidades de vida por temores que en 80% de los casos no van a suceder”, explicó.

Aunque suene trillado, apuntó, debemos entender que quien no arriesga no gana, y la peor consecuencia es cuando por esa indecisión te preguntas qué habría pasado si no hubieras tenido miedo a crecer, a pedirle que fuera mi pareja, a ser competitivo, a cambiar el empleo y el sueldo de siempre por un negocio propio.

Maca Hernández, directora general de la firma internacional Organízate Ya, señaló que en la lista de obstáculos que afectan a los individuos destacan el miedo a perder su zona de confort, a tener éxito y no manejarlo, a fracasar, a recibir críticas, a la falta de preparación e, incluso, a ser demasiado tímido.

Dichas emociones se pueden atender y eliminar; para ello, las personas deben preguntarse qué quieren hacer, cuáles son sus objetivos, qué necesitan para alcanzar sus metas y definir un plazo para lograr lo que se proponen.

El siguiente paso es aprender del fracaso, planear, capacitarte, establecer prioridades y poner en práctica las acciones necesarias para hacer a un lado el miedo y vencer los obstáculos, para los cuales, por muy difíciles que parezcan, siempre habrá opciones.

Los especialistas en psiquiatría y en estudios de la personalidad identifican los siguientes temores:

1- Miedo a perder afectos.

La gente no emprende, no busca trabajo y deja de hacer cosas con tal de disfrutar del cariño de otros. La esposa se queda en casa antes de que el marido la deje de querer.

2- Temor a perder el control.

A todos nos gusta dominar la situación: nuestra vida, el empleo y la familia; cualquier cambio implica incertidumbre. Mi existencia es mediocre, pero la controlo.

3- Miedo a perder la ilusión.

Llevo 20 meses pensando que trabajo en otra empresa; en mi mente ya soy el jefe y gano el doble, pero ni siquiera mandé el CV, porque “qué tal si pierdo hasta la ilusión”.

4- Temor al fracaso.

Tengo un proyecto de negocios, es viable, pero en mi mente hay dudas: ¿Y si no la hago? ¿Si pierdo mis ahorros? y ¿Todos me señalan como perdedor?... Pero, ¿qué tal si soy exitoso?

5- Miedo a no ser tan bueno como los demás.

Ya pasaste todas las pruebas para lograr un ascenso y al final te retiras del proceso de selección porque piensas: ¿Y si no soy tan bueno como fulano de tal?

6- Temor a llegar al punto de no regreso.

Mi pareja quiere casarse, me presenta a sus papás y por miedo al compromiso, saboteo la relación. Lo mismo pasa cuando me ofrecen un puesto nuevo. 

7- Miedo a que me digan que sí.

Seguro que no avalarán  mi proyecto, que no sirvo para el puesto; pero si me aceptan y no tengo la preparación y los conocimientos... ¡Voy a perder todo!

8- Temor a recibir críticas.

En la oficina, mi familia y hasta mis amigos van a decir que estoy loco si me postulo para ser director de la compañía; quiero cantar y ganar un concurso, pero qué van a decir de mí.