Duermen “con un ojo abierto y otro cerrado” y se despiertan con la incertidumbre de saber si serán ellos los próximos afectados por la explosión de una de las dos estaciones, una de gas y otra de gasolina, además de los dos depósitos de combustibles que han instalado en su comunidad. En medio de un piquete a la orilla de la carretera Sánchez, con la utilización de pancartas y vociferando consignas, los residentes en el sector Quita Sueño de Haina repudiaron la construcción de una tercera bomba y exigieron a las autoridades tomar cartas en el asunto, debido a que hay demasiadas estaciones con muy poca distancia entre ellas.

“Hay una bomba de gas a menos de 50 metros del lado de atrás de la carretera Sánchez, otra de gasolina a menos de 100 metros más al oeste, además de dos depósitos de petróleo de Falconbridge a unos 300 metros.

“Entre la envasadora de Tropigás y la que quieren construir ahora de gasolina solo hay una pared de división”, indicó uno de los manifestantes, quién además aseguró que si ocurre una explosión “se va a ir la comunidad completa”.

Mientras la multitud vociferaba “Quita sueño unido jamás será vencido”, uno de los voceros detalló que aunque su mayor temor es levantarse herido con el impacto de una explosión, la comunidad también teme intoxicarse con el fuerte olor que llega a sus hogares, producto de lo que consideraron “bombas de tiempo”.

El presidente de la junta de vecinos, Santiago Vargas, manifestó que esas empresas están contaminando todo y las autoridades no dicen nada. “Nos están minando de dinamita”, subrayó.

“Nosotros hemos hablado con la dueña de esta bomba que van a construir, con la señora Clara Frías. Ella no tiene muchas palabras para nosotros, no es muy conversadora, sino que ella ha dicho que en lo de ella hace lo que le da la gana”, explicó el representante vecinal de Quita Sueño.

Denunciaron que todos los propietarios de bombas dicen poseer su permiso de operación. Sin embargo, muchas no tienen ninguna medida de seguridad, “solamente tienen extintores, si acaso, que no dan para sofocar un fuego; eso es que le tememos”.

“Si aquí explota una de esas bombas va a ser peor que lo que pasó en Los Ríos o en Alma Rosa II porque aquí hay demasiadas bombas juntas”, señaló Vargas. Los comunitarios de Quita Sueño advirtieron que además de las envasadoras hay dos depósitos de combustibles operando de manera ilegal.

“Si nuestras peticiones no son escuchadas, llevaremos esta lucha hasta donde tenga que llegar, ya que no tenemos autoridades, porque han hecho caso omiso a esta situación. Nosotros hemos hablado con el director del ayuntamiento, Isidro Robert, él sabe esta problemática y ha hecho caso omiso”, subrayó el vocero de la comunidad.

Denunciaron que la mayoría de las casas que están aledañas a la bomba de gas sienten el olor como si estuvieran despachando desde allá. Explicaron que ese es uno de los grandes contaminantes que tiene ese sector.

“A la hora que construyan esa estación de gasolina, a menos de 50 metros de la bomba de gas, esta comunidad va a vivir en incertidumbre y miedo de que eso pueda provocar una explosión”, manifestó el presidente de la junta de vecinos.

Durante la protesta, miembros de la Policía Nacional aseguraron la zona, para evitar enfrentamientos y el congestionamiento de la vía, ya que los comunitarios estaban apostados a la orilla de la carretera Sánchez, con el objetivo de que todos supieran de sus demandas.