Miles de personas se dieron cita esta mañana en el Estadio Olímpico de Santo Domingo para asistir a la primera eucaristía oficiada por el recién entronizado arzobispo de la capital dominicana, monseñor Francisco Ozoria Acosta, en una ceremonia celebrada dos horas antes en el Catedral Primada de América.

En su primera homilía, Ozoria Acosta, escogió la Primera lectura del Libro de los Reyes, la Carta de San Pablo a los Efesios y la parábola del Buen Pastor del Evangelio según San Juan "porque quiero apropiarme de todo lo que en ellas se dice. Son textos iluminadores en mi vida y del ministerio pastoral se me confía", explicó.

"En mis tareas como formador y promotor vocacional en mis 38 años de trabajo pastoral he tratado de hacer mía esta frase, este pensamiento orientador: Dios no llama a los capaces y sí capacita a los que llama."

"Vengo a esta iglesia como pastor, no me pidan más, no soy economista, sociólogo ni comunicador, vengo como pastor. Quiero encarnar a Jesús, que conoce la ovejas y da la vida por ellas", destacó, como parte de su mensaje.

La toma de posesión canónica de Ozoria Acosta como nuevo arzobispo metropolitano de la capital dominicana fue celebrada a las 9:00 de la mañana en la catedral de Santo Domingo y estuvo encabezada por el nuncio apostólico, monseñor Jude Thaddeus Okolo, ceremonia que contó con la presencia de diversas personalidades, incluido el presidente de la República, Danilo Medina.

Las primeras palabras de Ozoria Acosta como arzobispo fueron "para dar gracias a Dios por su inmenso amor y desbordante misericordia", así como la papa Francisco "por confiarme el gobierno pastoral de la Iglesia de Santo Domingo, sucediendo a monseñor López Rodríguez, a quien me unen fuertes vínculos".

También agradeció el apoyo y solidaridad de la Conferencia Episcopal Dominicana y reiteró, como dijo al conocer su nombramiento, que "ha sido una gran sorpresa que asumo con sus retos y sus desafíos". "Es una misión grande, pero la fuerza y la gracia de Dios es mayor", dijo al hablar en la ceremonia de entronización.

La elección de Ozorio Acosta para suceder al arzobispo emérito Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez, quien estuvo 35 años al frente de la arquidiócesis, supone una apertura en la Iglesia según los ideales y la visión social del papa Francisco.

Su trayectoria ha estado marcada por la defensa de los inmigrantes, los pobres y los débiles, postura que destacó durante su primera homilía, al señalar que "hoy y siempre, los pobres son los destinatarios privilegiados del Evangelio. Hay que decir que existe un vínculo inseparable entre nuestra fe y los pobres. Nunca los dejemos solos, dice el papa Francisco".

Nacido el 10 de octubre de 1951, Ozoria Acosta fue ordenado Sacerdote en 1978, y destinado a trabajar en la Pastoral Vocacional de San Francisco de Macorís, fue director de la Obra Diocesana de las Vocaciones Sacerdotales, vicerrector y formador del Seminario Menor Santo Cura de Ars, La Vega (1978-1981).

Fue nombrado Párroco de la Parroquia María Madre de la Iglesia, en San Francisco de Macorís (1981-1988), y Vicario de Pastoral; fue también Párroco de San José la Bomba de Cenoví, San Juan Bautista de Pimentel y de la Catedral Santa Ana.

En 1988 fue enviado a Roma para hacer una especialidad en Teología Pastoral en la Pontificia Universidad Lateranense. Al regreso de Roma (1990) fue destinado al Pontificio Seminario Mayor Santo Tomás de Aquino como Formador y Profesor de Teología Pastoral, y desde el 1992 fue párroco de las parroquias Santísima Trinidad (Nagua) y San Francisco de Asís de "El Factor" (Nagua) y de Santiago Apóstol de Arroyo al Medio.

En 1997, al crearse la Diócesis de San Pedro de Macorís, fue nombrado por el papa Juan Pablo II como su primer Obispo. Recibió la ordenación episcopal en marzo del mismo año, y en la misma celebración tomó posesión canónica de su Diócesis.

Su antecesor, López Rodríguez, que ha estado al frente de la arquidiócesis durante 35 años, ha mostrado una postura férrea contra el aborto y el matrimonio homosexual, y con su renuncia el pasado junio pasa a ser arzobispo emérito y seguirá ostentando la condición de cardenal de por vida.