La visita del Papa Francisco a México ha acaparado la atención de los medios internacionales ya que este viaje pastoral representa un encuentro con las personas más vulnerables en un país sumido en la violencia.

¿Cuál es la relevancia de esta visita?

En primer lugar hay que situarla en el tiempo. Actualmente, muchos de los niños y jóvenes, en la Ciudad de México y en los estados donde estará, no han tenido la visita de un pontífice. Juan Pablo II fue conocido por otras generaciones y Benedicto XVI no estuvo en esos lugares. Además, es el Papa que en los últimos años tiene más aceptación por parte de la gente porque es directo y se dirige tanto a la parte teológica como a la humana. La visita tiene dos vertientes, primero llega como representante de un Estado y por lo tanto, trae un mensaje, no hablará de política porque es un hombre de Dios que se dirigirá a la grey que representa y a los que no son católicos. Por otro lado, él ha dicho que viene como peregrino a la Basílica de Guadalupe, ya que no sólo es admirador de la virgen de Guadalupe, como Patrona de toda América, sino también de Juan Diego. Hay que recordar que en meses pasados, el mismo papa le pidió al cardenal Norberto Rivera que fuera a Argentina a bendecir el templo de Juan Diego. En ese sentido, es increíble y vergonzoso que el templo más grande dedicado a dicho santo esté en Argentina y no en México.

¿Qué dejará esta visita pastoral a los mexicanos?

Los resultados del viaje no se pueden adivinar. En otros años la llegada de un pontífice dejó un acercamiento a la Iglesia, a sus libros, y ha hecho que los grupos se sientan fortalecidos; algunas veces, han contribuido a cambiar ciertas leyes como fue el caso de la visita del papa cuando gobernaba Carlos Salinas de Gortari, tiempo en que estaba prohibido manifestar la fe y las leyes estaban en contra de este derecho universal. Después de ese viaje pastoral, todo cambió, la gente tuvo derecho a creer en lo que sea y a manifestarlo públicamente.

¿Qué impresión tiene Francisco de los mexicanos?

El papa conoce México hasta ahora por todo lo que le han dicho los obispos en sus visitas al Vaticano, ya que ellos cada cinco años tienen la obligación de entregar un informe de cada diócesis y así es como se entera de todo lo que sucede en el país. La experiencia que tiene con los mexicanos es la que experimenta en la Plaza de San Pedro cuando los peregrinos son entusiastas, gritan, llevan mariachi y cantan, pero una mayor no la tiene.

¿Cómo ve la organización del evento?

Va perfecto, serán encuentros muy sencillos así que no habrá gran complicación. El papa pernoctará en la casa donde siempre se han quedado en la Ciudad de México. En Chiapas, se reunirá con los indígenas, quiere darles una palabra de aliento y consuelo. Visitará el estado que en los últimos años ha sufrido más por el narcotráfico, Michoacán, un lugar que el Papa ha marcado al elegir un nuevo cardenal, Monseñor Alberto Suárez Inda, en Morelia; y finalmente, irá a la frontera donde podrán verlo gente de México y EE.UU. para dirigir un mensaje a los migrantes y otros que padecen dicha situación. Hay que recordar que él es hijo de migrantes, y ha puesto desde el inicio de su pontificado un claro apoyo por todos los que sufren por esta causa.

¿Cree que tocará otros temas controvertidos para el país, como la legalización de la marihuana?

La postura de la Iglesia es muy clara. Se ha dicho que cualquier elemento que se encuentre en la naturaleza y ayude a aspectos medicinales es perfectamente aceptado. De hecho, todos los medicamentos están hechos de sustancias que nos ofrece el mundo, pero es totalmente distinto el fumar por cuestiones de droga.