El papa Francisco cerró este domingo la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro del Vaticano y celebró una multitudinaria ceremonia con la que dio por concluido el Jubileo Extraordinario de la Misericordia.

Francisco acudió en procesión hasta Puerta Santa vaticana y, una vez allí, se acercó en solitario, se mantuvo en el umbral y rezó en silencio.