Diecisiete hombres de la Iglesia recibieron la birreta morada cardenalicia de manos del Papa Francisco en la basílica de San Pedro.

El Pontífice modela progresivamente a su imagen el colegio de cardenales, ahora menos europeo y más comprometido con la justicia social.

Los nuevos cardenales provienen de los cinco continentes, incluyendo el enviado del Vaticano a Siria, el italiano Mario Zenari.

Cada nuevo cardenal se arrodilló ante el Papa, quien luego pronunció una homilía en la que criticó la indiferencia y pidió a los nuevos cardenales que “sean misericordiosos” con los demás.

“Venimos de países lejanos (…) con idiomas, colores y costumbres distintas (…) pensando de forma diferente y celebrando la fe con ritos diferentes. Y nada de esto nos convierte en enemigos”, exclamó el Papa Francisco.

El nuevo Colegio Cardenalicio está integrado por 228 miembros, susceptibles de asistir al Papa Francisco en su actividad diaria.

Sin embargo, solo 121 de ellos tienen menos de 80 años y pueden participar en el famoso cónclave que elige a un nuevo Papa. Y pueden potencialmente suceder al actual.

El Papa, de 79 años, que ha creado cardenales por tercera vez desde su elección en 2013, ya ha nombrado personalmente a más de una tercera parte de los cardenales electores.