El papa Francisco presidió ayer la tradicional celebración litúrgica del Domingo de Ramos y la Pasión del Señor en la Plaza de San Pedro y ofreció a los fieles una homilía en la que lamentó que haya mucha gente que no asuma la responsabilidad del destino de los refugiados.

En esta jornada, celebración previa a la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret, Jorge Bergoglio recordó que, de camino a la cruz, Jesús “experimenta en su propia piel también la indiferencia, pues nadie quiere asumir la responsabilidad de su destino”.

Y en este punto, haciendo gala de la espontaneidad que caracteriza la mayoría de sus intervenciones, apuntó: “Pienso en tantos marginados, en tantos refugiados... y también en tantos que no quieren asumir la responsabilidad de su destino”.

Estas frases se producen en el mismo día en el que ha entrado en vigor el acuerdo entre la Unión Europea (UE) y Turquía, que contempla la devolución a este país de los inmigrantes irregulares que lleguen a las islas griegas.

El papa Francisco llegó a la plaza vaticana y posteriormente, fue en procesión hasta el altar ubicado ante la fachada principal de la Basílica de San Pedro, donde presidió la celebración de la eucaristía.

Antes del rezo, recordó que también “hoy se celebra la XXXI Jornada Mundial de la Juventud, que tendrá su culmen a finales de julio con el gran encuentro mundial en Cracovia”.

Hizo un llamado a los jóvenes católicos para que acudan a esta celebración en Polonia, a la que Francisco asistirá, y elogió a Juan Pablo II como impulsor de esta iniciativa. “Mi saludo especial va para los jóvenes aquí presentes y se extiende a todos los jóvenes del mundo. Espero que podáis venir en gran número a Cracovia, patria de san Juan Pablo II, iniciador de las Jornadas Mundiales de la Juventud”, dijo.

“A su intercesión confiamos los últimos meses de preparación de este peregrinaje que, en el marco del Año Santo de la Misericordia, será el Jubileo de los jóvenes a nivel de la Iglesia universal”, añadió.