El presidente venezolano Nicolás Maduro tendrá su próxima prueba de fuego en las elecciones para una nueva asamblea nacional, evento electoral que se realizará el próximo 6 de diciembre.

Serán 165 los diputados a elegir. Grupos de oposición advirtieron que el Consejo Nacional Electoral (CNE) tiene la obligación de anunciar la fecha definitiva de los comicios, así como el inicio de la campaña proselitista. Según la Constitución Bolivariana de 1999, el parlamento asume funciones cada cinco años, específicamente el 6 de enero.

Ganar las elecciones no se traduce en más diputados, si se toman en cuenta los resultados de los comicios de 2010 cuando la oposición fue mayoría con el 51% de los votos frente al 46 del oficialismo. Todo dependerá de cómo los técnicos del CNE interpreten la división político-territorial de Venezuela, ya que pueden asignar más diputados en estados tan pequeños como el Delta Amacuro, en plena selva venezolana.

Disidencia Roja

En el segmento de la población que defiende al socialismo del siglo XXI hay una importante división. Se trata del grupo Marea Socialista, conformado por varios exministros del fallecido Hugo Chávez. Los líderes de la nueva organización anunciaron que presentarán una lista de candidatos al parlamento.

“Vamos a  garantizar diputados que no solo levanten la mano, sino que luchen por el verdadero sentimiento chavista”, dijo Alexander Marín. Afirmó que su propuesta fundamental es la auditoría pública porque hay un desfalco al país que sobrepasa los $259 mil millones.

El CNE no autorizó la inscripción de Marea Socialista como partido político, lo que implica que sus aspirantes al parlamento deben pactar con otras agrupaciones para poder figurar en la lista de candidatos.

Primera opción

Para Carmen Beatriz Fernández, consultora política de la firma DataStrategia, “estas elecciones son cruciales para el destino del país. Según estudios de opinión pública, la aspiración de cambio del venezolano supera el 80 % de la población... Esa conducta va asociada al tema económico”.

“El oficialismo hará todo lo posible para potenciar la abstención: identificar al árbitro electoral con el Gobierno, amedrentar y minimizar en los medios a la oposición, fomentar el ventajismo y jugar con la fecha de las elecciones. Por eso el reto de los líderes de la Mesa de la Unidad Democrática y de los partidos políticos es el del motivar a un electorado desesperanzado y desmovilizado”, explicó Fernández.

Pero no hace falta ser mayoría para ganar las elecciones. “La oposición debería obtener la mayoría calificada, lo cual indica que debe ganar las dos terceras partes del parlamento. Sólo así podría darse un proceso de reinstitucionalización de los poderes públicos de Venezuela: el Tribunal Supremo de Justicia, la Fiscalía, el Consejo Nacional Electoral, la Procuraduría y el Defensor del Pueblo, entre otros”, continuó Fernández.

Un reciente estudio de Datanálisis señala que 77% de los venezolanos no tiene ninguna intención de participar en protestas pacíficas, mientras que 88% rechaza las  manifestaciones con barricadas, también conocidas como guarimbas. “Esto no implica pasividad ante los problemas, sino un replanteamiento de la situación; el Gobierno ha sido eficaz de criminalizar la protesta”, explicó Luis Vicente León, director de Datanálisis.