El método de repartir las candidaturas a cargos del Congreso y los ayuntamientos mediante encuestas o por disposición directa de la alta dirección pone otra vez a los partidos políticos en alerta de huracán, con capacidad para  socavar su unidad.

En esta ocasión el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), donde se impuso la corriente reeleccionista en torno al presidente Danilo Medina, se comprometió para que sus actuales congresistas, en especial los senadores, repitieran como candidatos para 2016-2020.

Pero la formula de reserva de candidaturas, en desmedro de unas elecciones internas donde todos tengan iguales oportunidades de elegir y resultar elegidos, se extiende a las postulaciones para alcaldes y directores municipales, según el más aventajado en unas encuestas de intención de voto.

Ya en 2010, el Partido Revolucionario Dominicano de Miguel Vargas Maldonado se reservó,  como promedio, el 50% de las candidaturas congresionales y edilicias, decisión que se convirtió en uno de los ventarrones divisionistas de mayor intensidad en su historia.

Para el politólogo Freddy Ángel Castro, presidente del Grupo Estratégico Gobierno y Democracia, estas medidas pueden no sólo restar legitimidad y respaldo a los seleccionados, sino que generarán procesos judiciales para anular la elección.

Ahora el PRD ha anunciado que celebrará primarias, pero esto será en los lugares en los que la alianza con el PLD le ceda puestos, y en el caso del Partido Revolucionario Moderno, se registra una combinación de estrategias de selección.

¿Las reservas de candidaturas mediante encuestas son una laceración a la democracia interna o un método práctico para ahorrar dinero y procesos?

Esa es una repuesta combinada porque no hay un único factor; primero, en la mayoría de los casos expresa una negación de la democracia interna que tiene una visión de reducir costo operativo de los procesos internos de los partidos, pero también ejercitar el derecho que tienen las cúpulas de los partidos para reservar candidaturas.

El asunto es qué porcentaje de las candidaturas tienen derecho las cúpulas a reservar. No debería ser, democráticamente, más del 30% de esas candidaturas, porque de alguna manera elimina la competencia interna.

¿Puede este método restar legitimidad a los seleccionados, por no haberse sometido a votaciones en sus partidos?

Ciertamente puede restar legitimidad, puede restar respaldo popular, y si no completa la parte estatutaria (debidas convenciones y asambleas nacionales, congresos que mandan los estatutos del partido y que posteriormente esos candidatos puedan ser ratificados por esas instancias superiores) esa candidatura puede ser declarada no válida ante la Junta Central Electoral.

¿Se puede prever disgustos con consecuencias a mediano y largo plazo, como ocurrió al PRD con los comicios de 2010?

Claro, ya hay disgusto a corto, mediano y largo plazo, eso es una cuestión que va a afectar a todos los partidos políticos; en el caso del PLD los va a afectar más porque es un partido cuyas candidaturas tienen mayores potencialidades de ser ganadas al nivel congresual o al nivel municipal, entonces, en el PLD la contradicción puede ser un poco más intensa a raíz de esas expectativas.

¿La ventaja de estar en el poder le da al PLD capacidad de maniobra para compensar a los disgustados?

El PLD tiene ventaja para maniobrar en esos disgustos porque en caso contrario, si no hay soluciones de los problemas políticos, ellos tienen el espacio de la administración pública para poder compensar.

¿Por qué los partidos no publican los resultados de esas encuestas?

Porque políticamente ellos pueden entender que no les conviene, porque si hay 30 candidatos y salen en buena posición y hay 20 que salen mal, esa información política bien puede aprovecharla el otro partido.

¿Se puede creer en los resultados de esas encuestas?

Yo no tengo ningún medio de prueba para descalificarlas, por lo tanto yo creo que hay que respetar esas encuestas y la dirección de los partidos, porque esas son cuestiones internas, de las cuales uno no tiene información de ficha técnica ni nada de eso. Si publicaran la ficha técnica o publicaran las encuestas, otra cosa sería.