Desesperación. Lejos de ser pulmón natural en zona urbana, la laguna de Las Praderas contamina el ambiente.

En momentos en que el dengue supera las 66 muertes y que algunos hasta lo catalogan de epidemia, moradores del residencial Las Praderas pegan el grito al cielo por la acumulación de agua en la laguna del lugar.


Este parque sirve como lugar de recreación de sus residentes, quienes  por la contaminación, malos olores, ratas y mosquitos se han visto obligados a desechar esta área  del parque,  que ha quedado y en desuso.


Durante un recorrido por el área se pudo observar a algunos caminantes descartar la parte de la laguna o taparse la nariz, debido al mal olor que emana de allí.


Llevan cinco años de reclamos para el saneamiento del parque donde se represan no sólo aguas tratadas sino también la de lluvia. Con los aguaceros recientes, volvió a acumularse el líquido, lo que aumentó el temor de los pobladores por el posible brote de enfermedades.


Todas las quejas apuntan a la Corporación de Acueductos y Alcantarillados de Santo Domingo (CAASD), a la que le exigen solución definitiva del problema.


Sin embargo, el ingeniero Luis Salcedo, director de Operaciones de la CAASD, sostuvo que esa institución ha cumplido con la parte que le corresponde: “Le hemos dado respuesta no a esa, sino a otras inquietudes que ha tenido la Junta de Vecinos de Las Praderas.Yo personalmente he tenido contacto con el ingeniero Antonio Parán, presidente de la Junta de Vecinos”, dijo a Metro.


“Le he dado seguimiento y frente a la laguna nosotros tenemos una estación de bombeo de agua residual que  traslada el agua de ahí a la avenida Núñez de Cáceres”.


Salcedo puntualizó que el problema radicaba en que la bomba de extracción estaba dañada y que la institución colocó otra de manera provisional, que opera de forma correcta. “Estamos en un proceso de comprar para instalar dos bombas nuevas”, detalló.

Moradores


Nadyeska Núñez, residente en ese sector de la franja oeste de la capital, no percibe esos avances. “Hasta ahora no he visto a las autoridades hacer nada; esporádicamente, muy esporádicamente, viene una guagua y fumiga, pero eso mata el mosquito que está en el ambiente, no él que se está procreando”, dijo Núñez.


“Si se ve el nivel de agua que tiene en horas de la mañana, ya para la tarde los mosquitos son inaguantables. En mi edificio, justo al frente, la mayoría de personas tiene que tener protectores en sus ventanas y hacer inversiones extra”, agregó la moradora.


“No podría decir si en esta zona ha habido algún caso de dengue, porque es difícil saberlo, pero no se podría descartar. Las autoridades de la (CAASD) alegan que no saben qué hacer con el problema. Hacemos reuniones para dar posibles soluciones, pero no se queda de acuerdo”, puntualizó.


Una caminante del lugar, quien sólo se identificó como Mayi, sostiene que el ambiente se torna insoportable.


“Es un crimen lo que están haciendo con nosotros, el ‘tipo’ de la CAASD, y es de maldad que lo hace, porque hay un político ahí quien también se encuentra afectado con la situación, pero nos está perjudicando a todos”, exclamó otro residente que no se quiso identificar.


Raymon Antonio Fernández, deportista, aclaró que el problema ha tenido altas y bajas, pero ahora está en su peor momento. Quienes caminan por allí se ven afectados, hoy vienen sanos y mañana con gripe.

¿Riñas políticas o no?


Algunos moradores reprocharon que esta situación persista por razones que atribuyen a problemas políticos. Advirtieron que la contaminación afecta no solo a algunos, sino a todos. Pero Salcedo sostiene que “Los problemas de la ciudadanía la (CAASD) no los politiza. “Somos una institución de servicio que está obligada a atender a la ciudadanía sin importar bandera política”.


“La CAASD no es responsable de las aguas pluviales; las aguas de lluvia en la laguna son responsabilidad  del Ayuntamiento; somos responsables de las aguas residuales y de la estación de bombeo que está frente a la laguna”, dijo Luis Salcedo.