El piloto del avión de la compañía Lamia en el que viajaba el plantel del Chapecoense reportó a la torre de control del aeropuerto de Medellín una “falla eléctrica total” y una escasez de combustible antes de estrellarse, según una grabación divulgada ayer.

“Señorita, Lamia 933 está en falla eléctrica total, sin combustible”, afirma una voz que se identifica como el piloto de la aeronave accidentada.

De inmediato, la torre de control del aeropuerto internacional José María Córdova le dice que tiene “pista libre”, según la grabación.

“Pista libre y esperando lluvia sobre la superficie Lamia 933, bomberos alertados”, responde la controladora aérea.

Poco antes, el piloto había solicitado “prioridad para la aproximación” y pedido en varias ocasiones que le indicaran “vectores para proceder a la pista”, es decir, orientaciones para llegar lo más rápido posible al aeropuerto.

Al inicio de la grabación se escucha cómo la controladora de turno estaba dándole prioridad a otra nave, de la aerolínea Viva Colombia, que tenía un problema por “una fuga”.

Cuando el piloto de la aeronave de Lamia informó de la gravedad de su situación, la controladora desvió a otros dos aviones comerciales que estaban aproximándose al aeropuerto para que pudiera aterrizar el chárter del Chapecoense.

“Emergencia de combustible señorita, por eso le pido de una vez curso final”, le dice el piloto.

Pilotos colombianos que a esa hora volaban hacia Medellín y escucharon en sus frecuencias de radio la conversación, relataron que efectivamente el capitán del avión de Lamia informó a la torre de problemas eléctricos y de combustible.

Poco antes de perder el contacto, la controladora le dice que no tiene la altitud necesaria, a lo que el piloto le contesta que se encuentra a 9,000 pies.

Según expertos consultados por varios medios colombianos, esa altitud es insuficiente para pasar el Cerro Gordo, cercano al aeropuerto y contra el que se estrelló finalmente la aeronave, apenas a 17 kilómetros de la pista.