Poco después del artículo publicado por los astrónomos Michael Brown y Konstantin Batygin en la revista The Astronomical Journal sobre fuertes indicios que apuntan al hallazgo del “Planeta X”, un posible noveno del Sistema Solar, científicos de todo el mundo activan la búsqueda del supuesto cuerpo celeste.

En medio de las preguntas despertadas por el anuncio en el ámbito de la astronomía mundial, consultamos a científicos chilenos sobre sus alcances.

César Fuentes, astrónomo de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, se toma tiempo para conversar con Metro justo después de recibir la visita de una eminencia de la astronomía mundial, Matthew Holman, director del MPC (Minor Planet Center) de Harvard.

Sobre el planeta, señala que concordaron con Holman en que la propuesta de Brown y Batygin es “un trabajo bastante convincente”. Sin embargo, esto “no significa que lo hayan encontrado”.

“Lo que ellos hacen es el análisis de la perturbación gravitacional que provocaría ese planeta, lo que explicaría que uno encuentre que determinados objetos espaciales se agolpen en ciertas zonas con particulares características”, acota.

“Antes otros científicos ya habían visto esta sobredensidad y habían señalado que podría explicarse con la presencia de un planeta masivo”, enfatiza.

Añade que Brown y Batygin “hicieron todo el análisis dinámico, que no es fácil, que demuestra que esa teoría funciona”.

“Con esto uno puede delimitar la búsqueda, acotar el área del cielo donde uno puede encontrar este posible planeta”, explica.

Fuentes señala que si existiera, el planeta podría observarse con el telescopio LSST, (sigla en inglés del Gran Telescopio para Sondeos Sinópticos), de ocho metros y que comenzará a operar en Chile en la década de 2020 en el cerro Pachón, Coquimbo.

Desde otra perspectiva, el astrónomo e investigador del Instituto Milenio de Astrofísica y del Instituto de Astrofísica de la UC advierte que la evidencia es hasta ahora “indirecta”, aunque la presencia del planeta se puede inferir por el efecto gravitacional que tiene sobre los otros cuerpos que están en esta zona”.

“Aún queda mucho camino por recorrer, pero ciertamente es una oportunidad intrigante y fascinante”, admite.