Cada uno con su dama; de trajes y corbatas azules. El uno más sonriente que el otro. Así llegaron el presidente Danilo Medina y el expresidente Leonel Fernández, las dos piezas clave del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), a la proclamación oficial de la candidatura presidencial del primero.

Ambos, Medina y Fernández, se tomaron de las manos y le dijeron a la población dominicana que el PLD va a las elecciones de mayo próximo “unido” en la búsqueda de cuatro años más. Sin embargo, Fernández, presidente del partido de gobierno, no tomó la palabra en la actividad.

En la mañana de ayer, en el Palacio de los Deportes Virgilio Travieso Soto, el jefe de Estado rompió el silencio y se refirió a esos temas polémicos por los que tanto se le ha criticado. Volvió a hablar de la “transparencia” de su gobierno, hizo referencia al “respeto por el vecino país Haití”, criticó a la oposición y dijo una y otra vez “Voy por más”; frase muy conocida en los últimos tiempos por la comunicadora Tania Báez en sus seminarios de crecimiento personal.

“La corrupción no es un defecto de un país o de un partido social. Existe en todos los países. La diferencia es cómo cada país lucha con eso (…) Hay algunos que son implacables, ese es el grupo al que debemos pertenecer”, dijo el gobernante, al parecer en respuesta a uno de los argumentos más usados en su contra por Luis Abinader, candidato del Partido Revolucionario Moderno (PMR), a quien varias encuestadoras colocan como el principal rival de Medina.

Aunque el politólogo Belarminio Ramírez afirma que “este es el gobierno que ha puesto más controles para evitar la corrupción administrativa”, reconoce la necesidad de un régimen de consecuencias por parte del Poder Judicial, que está supuesto a funcionar con independencia.

El especialista cita dentro de las políticas de transparencia implementadas por el actual gobierno “el sorteo de las obras que construye el Estado, el sorteo de compras, los préstamos de la banca solidaria y el Banco Agrícola, así como los programas sociales del gobierno que se implementan sin tomar en cuenta privilegios ni militancia partidaria”, y destaca, en consonancia con lo expresado por Medina en su discurso, que la corrupción es una cultura que permea no solo al poder político, sino a la sociedad en su conjunto.

“El pueblo no es tonto. Sabe quién puede ofrecerle hechos y no palabras. En épocas de elecciones todos prometen pero solo hay un tipo de político que puede prometer de verdad. Aquel que ya lo hizo y que cumplió de verdad”, subrayó el mandatario con un tono de crítica dirigida hacia las demás fuerzas opositoras.

Prometió que, de ganar la reelección el 15 de mayo, generará 400 mil nuevos empleos, sacará a otras 470 mil personas de la pobreza, aumentará al 80% de la población la cobertura de la seguridad social. Todo esto sobre la base de que ya ha hecho que 700 mil personas hayan salido de la pobreza, que es, junto a la desigualdad uno de sus “dos principales enemigos”.

Modernizar y equipar a la Policía Nacional, acabar con el miedo que genera en la ciudadanía la actual inseguridad; apoyar a la clase media, crear nuevos puestos de trabajo para los jóvenes, igualdad para las mujeres, acceso a tecnología, un país en paz, también fueron otras de las promesas del mandatario, si la mayoría dominicana le concede el nuevo cuatrenio que a partir de ahora sale a pedir a las calles.