Un hombre murió electrocutado en Baní, provincia Peravia, al igual que una mujer fallecida en un hecho diferente en La Vega, mientras que un joven de nacionalidad haitiana apareció muerto de una charca en el municipio de Enriquillo, en Barahona, informó la Policía en un comunicado.

En el caso ocurrido en la provincia Peravia, el fallecido fue identificado como Manuel Eduardo Soto Bernabel, alias Piñoño, de 40 años.

Según el diagnóstico preliminar del médico legista actuante, la causa del deceso fue por quemadura eléctrica de tercer grado en la región occipital, fibrilación ventricular electrocutado.

Un compañero de trabajo del fallecido llamado Santo Ruiz Peguero, de 26 años, manifestó que ambos se encontraban trabajando en la casa de un hombre sólo identificado como "Juan Carlos", residente en la calle La Gallera con salida hacia el sector El Padre.

Según su testimonio, su compañero se subió a un árbol a conectar la máquina de soldar, instante en que sufrió una descarga eléctrica y cayó al suelo, por lo que fue trasladado de inmediato a un centro de salud donde llegó sin signos vitales, por lo que se envió el cadáver a la Oficina Regional de Inacif en Azua para practicarle la necropsia.

En tanto, en La Vega, Heidy Zoribel Suriel Ulerio, de 21 años, residente en el sector Río Seco, falleció al sufrir una descarga eléctrica tras hacer contacto con un cable, cuando tendía la ropa en un alambre en el patio trasero de la vivienda.

En otro orden en el municipio de Enriquillo, provincia Barahona, fue hallado el cadáver del joven de nacionalidad haitiana Fransua Pie, de 18 años, flotando en una charca debajo del puente El Caimán, de esa localidad.

El diagnóstico preliminar del médico legista actuante señaló que el deceso fue a causa de asfixia por ahogamiento, después de que Pie saliese de su casa en la comunidad Los Cocos Arriba, a darse un baño junto a un menor de 10 años, de su misma nacionalidad, quien dio la alerta de que su compatriota entró en el agua sin lograr salir.

El cadáver fue enviado a la Oficina Regional del Inacif, en Azua, para los fines de necropsia mandatorios