Luego de ser capturado el 22 de febrero de 2014, Joaquín Guzmán Loera comenzó a fraguar un plan para escaparse del penal del Altiplano, lo que consiguió el 11 de julio de 2015, y evitar el proceso de extradición que se preparaba.

De acuerdo con uno de sus abogados, Pablo Badillo, este proceso legal que lo llevaría a enfrentar a la justicia estadounidense fue el móvil principal para que se fugara: “esas son situaciones que ponen a cualquier persona en un estado de crisis emocional”, dijo.

Especialistas afirmaron que después de detenerlo por segunda ocasión, el 8 de enero de 2016, era cuestión de tiempo que la extradición a Estados Unidos se diera. Esto, para evitar cualquier intento de escape y mostrar la fortaleza del gobierno mexicano.

Aunque la defensa de “El Chapo” buscó detener esta petición, hace unos días dos jueces federales concedieron el aval a solicitudes hechas por cortes del distrito en California y Texas, por lo que sólo faltaba la aprobación de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, misma que se dio este 20 de mayo.

Ahora, sólo falta que la Procuraduría General de la República (PGR) mexicana se pronuncie y se cumpla así uno de los miedos más grandes que tenía Guzmán Loera: enfrentarse a un proceso jurídico fuera de su país y lejos de su círculo de acción.

LOS CINCO MIEDOS DEL CHAPO

1.- Roberto Saviano, escritor y especialista sobre temas de narcotráfico, dijo que “El Chapo” tenía miedo de perder su carisma e influencia, al estar lejos de sus colaboradores dentro y fuera del gobierno.

2.- En términos generales, finalizar su vida dentro de la prisión, pues su condena contempla delitos graves en Estados Unidos, aunque por el acuerdo de extradición firmado entre México y Estados Unidos, evitaría la pena de muerte.

3.- Su defensores legales afirmaron que “El Chapo” no habla inglés, lo que podría dejarlo en la indefensión en caso de concretarse la extradición. 

4.- En Estados Unidos, Guzmán Loera no podría reducir su condena, a menos que llegue a un acuerdo con las autoridades locales, ni tampoco tendría la posibilidad de sobornar para obtener beneficios.

5.- El capo podría ser encerrado en una Supermax (cárcel de máxima seguridad en Estados Unidos). Los presos pasan 22 horas recluidos, sin tener contacto con nadie, monitoreados y grabados todo el tiempo y castigados cuando violan alguna regla, refirió Milenio. Las revisiones externas contra estos penales son prácticamente inexistentes.