Un nuevo documento de la Santa Sede recuerda a los católicos las normas de la sepultura y la conservación de las cenizas en caso de cremación.

Se trata de la instrucción “Ad resurgendum cum Christo”, que establece que “si por razones legítimas se opta por la cremación del cadáver, las cenizas del difunto, por regla general, deben mantenerse en un lugar sagrado, es decir, en el cementerio o, si es el caso, en una iglesia o en un área especialmente dedicada a tal fin por la autoridad eclesiástica competente”.

La medida, que es más bien un recordatorio de lo ya establecido en documentos anteriores del catolicismo, deja claro que no es compatible con su doctrina la dispersión “en el aire, en la tierra o en el agua o en cualquier otra forma, o la conversión de las cenizas en recuerdos conmemorativos, en piezas de joyería o en otros artículos”, porque da paso, según la iglesia, a supersticiones y provoca en el doliente un apego a un ser que – físicamente- ya no está.

“En el caso de que el difunto hubiera dispuesto la cremación y la dispersión de sus cenizas en la naturaleza por razones contrarias a la fe cristiana, se le han de negar las exequias (honras fúnebres), de acuerdo con la norma del derecho”, aclara la citada instrucción publicada el pasado martes y aprobada por el papa Francisco el 18 de marzo de este año.

Es decir, si el difunto manifestó en algún momento su rechazo a las prácticas de la fe cristiana, previo al proceso de cremación no se realizará un funeral, como se habitúa en este rito religioso.

Aunque la iglesia valida la cremación siempre que las cenizas sean conservadas en un “lugar sagrado”, prefiere la sepultura, que en esta religión representa “obra de misericordia corporal”.

Con el fragmento, “la sepultura en los cementerios u otros lugares sagrados responde adecuadamente a la compasión y el respeto debido a los cuerpos de los fieles difuntos (…) y favorece el recuerdo y la oración por los difuntos por parte de los familiares y de toda la comunidad cristiana, y la veneración de los mártires y santos”, confirma la preferencia de la jerarquía católica.

La intención del Vaticano, a través de la instrucción de la Congregación para la Doctrina de la Fe, es “reafirmar las razones doctrinales y pastorales para la preferencia de la sepultura de los cuerpos y de emanar normas relativas a la conservación de las cenizas en el caso de la cremación”.

También, con este documento la iglesia intenta establecer una línea que separe sus ritos del panteísmo, que según la Real Academia Española (2016) es un sistema filosófico de quienes creen que la totalidad del universo es el único Dios.

Además, del naturalismo, que considera la naturaleza como única realidad sin recurrir a lo sobrenatural, y del nihilismo, “negación de todo principio religioso, político o social”.
 
Cremación en República Dominicana

El costo de cremación en República Dominicana va desde los 50,000 hasta los 100,000 mil pesos.
La funeraria Blandino, -una de las pocas que ofrecen este servicio fúnebre- informó a este medio que la cremación sin velatorio cuesta 57,700 pesos y 119,900 con velatorio.

El departamento de cremación informó que al mes realizan unos 25 servicios de este tipo.

A diferencia de otros países, en República Dominicana la cremación sigue siendo una práctica reservada a una minoría - aparentemente- mejor posicionada en lo económico.

Llamado

“La iglesia católica no puede permitir actitudes y rituales que impliquen conceptos erróneos de la muerte, considerada como anulación definitiva de la persona, o como momento de fusión con la Madre naturaleza o con el universo, o como una etapa en el proceso de re-encarnación, o como la liberación definitiva de la “prisión” del cuerpo. Instrucción “Ad resurgendum cum Christo”.