Las elecciones generales se celebraron en República Dominicana hace más de una semana y todavía se cuentan votos. Se debieron elegir 4,106 puestos para los que se destinaron RD$3,100 millones.

Capacitaron cerca de 16,000 técnicos auxiliares que operarían los equipos electrónicos del conteo virtual, sin embargo el proceso se vio empañado por la incapacidad colectiva.

Lo primero por aclarar es que no se dio el voto electrónico –como se dijo-, sino un conteo virtual del voto manual. El catedrático Juan Tomás Olivero precia que el resultado fue una “digitalización del voto físico”, llevado a un scanner, y se produjo un conteo automático. El escrutinio electrónico supone la ausencia de papel, que no fue el caso en las neonatas elecciones.

La Junta Central Electoral acordó con los partidos políticos que usarían el conteo electrónico como primer paso para digitalizar las futuras elecciones. Días antes de la votación los involucrados solicitaron que el conteo se haga manual y virtual, lo que generó descontento del órgano rector. Después del debate, se aceptó la propuesta que más tarde marcó la diferencia.

Las cosas iban “bien” hasta que los partidos Revolucionario Moderno y Reformista Social Cristiano exigieron la lista de los técnicos auxiliares que fueron capacitados para operar el conteo electrónico completado por un capta huellas, un scanner, un modem USB y una impresora. Hasta esta publicación la petición no había sido cumplida, pero ¿por qué?

Los equipos llegaron a finales de marzo y de inmediato comenzaron los entrenamientos para que funcionaran correctamente en los 14,470 colegios electorales que hay distribuidos en todo el país. Se hizo una convocatoria pública a personas que tuvieran conocimientos básicos de informática. La demanda sobrepasó la oferta y la capacitación se dio “sin complicaciones”.

La capacitación

Según varios técnicos consultados (algunos desertores), el entrenamiento se hacía un solo día en grupo de 21 personas desde las 8:00 de la  mañana hasta las 3:00 de la tarde. Para poder capacitar el total de auxiliares en 45 días se necesitaban 15 grupos simultáneos que completaban 321 por día. Empero, la Junta precisó que capacitaron más de la oferta, “ante cualquier eventualidad”.

“A mí me reclutaron el día 5 de mayo. Fui a mi entrenamiento, me dieron un examen y luego volví a la semana a cobrar RD$1,000 de dieta por la capacitación. Nadie me llamó hasta el sábado 14 a las 11:15 de la noche para que fuera a buscar mi acreditación. Hubo gente que la llamaron a las 3:00 de la mañana y otras que no las llamaron”, contó uno de los jóvenes que pidió no revelaran su identidad porque todavía no le han pagado y teme represalias.

De acuerdo con los entrevistados, el entrenamiento era simple si la persona tenía nociones básicas de informática. Se trataba de encendido, configuración y optimización de los equipos; además de la asesoría de los especialistas, a los auxiliares les entregaron un manual explícito que describía, paso por paso, todo lo relacionado con el proceso y las posibles soluciones a las fallas. La intención era lograr una capacitación óptima, pero no se percataron si realmente se logró.

“El 80% de los problemas con los equipos se dio por desconocimiento del personal, no de las herramientas. Yo soy programador y a mí me dio lucha entender algunas cosas porque fue un entrenamiento de un día para un proceso tan complicado.  Las cosas se hicieron corriendo porque teníamos el tiempo encima. Honestamente, había mucha presión”, agregó.

Cuando a los auxiliares les entregaban sus herramientas debían ir al colegio electoral asignado. Una vez allí, tenían que configurar los equipos y registrar el personal que trabajaría en las mesas electorales. “No era  algo complicado, pero se necesitaba mucho cuidado porque una vez iniciado no se podía dar hacia atrás por motivo de seguridad. Si cometías un error, te jodías”.

Y nunca llegaron

El día de las elecciones alrededor de 3,000 auxiliares no llegaron a sus puestos de trabajo. El secretario general del Partido de la Liberación Dominicana, Reinaldo Pared Pérez, acusó al PRM de amenazar a los reclutados para que no fueran a los colegios, acusación que fue denegada por la oposición al decir que desconocían el personal porque nunca les entregaron la lista.

Una semana después el presidente del pleno electoral, Roberto Rosario, dijo que ya tenían identificados 872 auxiliares y 188 miembros desertores; de esos hay 272 en el Distrito Nacional, 136 de Santiago, 75 de Higüey, 76 de San Pedro de Macorís, 22 de Santo Domingo Norte, 22 de San Francisco de Macorís, 59 de Puerto Plata, 10 en Bonao y 62 en La Vega.

Rosario denunció dos días antes de las elecciones que algunos políticos ofrecieron dinero a miembros de colegios electorales para que pasaran a ser delegados. También pasó lo propio con presidentes de mesas y secretarios. Sin embargo, nunca se dijo cuáles partidos estaban en dolo.

Según los auxiliares entrevistados, hubo tres razones por las que algunos no llegaron a los colegios: a unos cuantos no los llamaron para entregarles sus acreditaciones, otros no aprendieron a usar los equipos y prefirieron no ir y la mayoría no fue porque se enteraron que solo les pagarían RD$2,500 cuando antes les habían dicho que eran RD$5,000 más dieta.

El joven E. R. alegó que no fue al colegio electoral que le tocaba porque abandonó el entrenamiento cuando alguien le dijo que solo le pagarían la mitad de lo acordado. “Yo no cogí el examen para la acreditación y como quiera me llamaron para ir al colegio, pero no fui porque el pago era muy poco, además de que no te lo daban de una vez”.

Las elecciones debieron iniciarse a las 6:00 de la mañana, pero hubo retrasos de hasta cuatro horas porque los auxiliares no lograban configurar los equipos por falta de conocimiento. Ante la ausencia de unos y la ignorancia de otros, los presidentes de colegios solicitaron la intervención de los reclutados más aventajados porque los técnicos superiores estaban muy ocupados.

En los colegios donde no se logró instalar el equipo hubo que hacer el proceso completamente manual. Al concluir las votaciones, se inició el conteo electrónico y concomitantemente la proyección de los resultados en el centro de operación de la JCE. Eran tres boletas para elegir Presidencia, Ayuntamientos y Congreso. En las dos primeras no hubo tantos problemas como en la última.

“En mi colegio hubo 317 votos emitidos, pero de esos casi 190 no fueron reconocidos por el scanner porque la gente marcaba la cara de un diputado y la del senador, o marcaba dos diputados, o marcaba con una raya en vez de una X, y todo eso dio muchos problemas. Para que no fueran tantos votos nulos, el presidente y los delegados se los distribuyeron a cada partido de acuerdo a las tendencias y acuerdos”, narró uno de los auxiliares que trabajó en Los Frailes.

Era tanta la ignorancia que los delegados decían a la gente que marcara dos veces la cara de un mismo candidato porque “había alianza”. La orientación, como la capacitación, tuvo serias fallas. Pese a eso, los auxiliares que sí trabajaron exigen su paga y no la reciben. Una de las reclamantes es Nancy Méndez que pide se aclare por qué de RD$5,000 ahora solo quieren darle RD$1,500.

Una comisión de la junta local conversó con ellos y les imploró paciencia, además de adelantarles que a nadie se le pagará más de RD$4,000 y que sería de forma paulatina. La primera partida sería de RD$2,800 pero la mayoría de los reclutados no la ha recibido. Podrían comenzar protestas si al finalizar el mes de mayo no les han pagado.

Ante las irregularidades, los partidos de oposición dudaron de la calidad informática de los especialistas en la Junta y pidieron una investigación al respecto. De antemano, exigieron el conteo manual de todos los votos por considerar que el electrónico no fue confiable.

De su lado, la Dirección Informática de la JCE alega: “En esta instancia técnica disponemos de recursos humanos calificados, con experiencia demostrada, que garantiza el procesamiento, transmisión y cómputo electoral (…) no tenemos ningúnconflicto interno, por el contrario, impera un ambiente de armonía e integración”.

Desde que se emitió el primer boletín (no conteo) los candidatos que no resultaron favorecidos se lanzaron a las calles advirtiendo que si no se realizaba el conteo manual, tomarían las armas y lucharían por sus intereses. El alcalde por Santo Domingo Norte, Francisco Fernández, llegó al extremo de iniciar una huelga de hambre en la sede de la junta municipal.

Los problemas siguen en los municipios y en el Congreso, donde los que están se resisten a salir y los que quieren entrar se resisten a quedarse fuera. Ya “han muerto vidas” y la reputación de la Junta Central Electoral va en picada, empujada por las protestas de los análogos. ¿El conteo virtual pasó la prueba? El conteo quizás sí, los contadores… obviamente que no.