Quizás también se lo ha preguntado: ¿Qué motiva a un artista famoso, un empresario exitoso o un atleta consagrado a separarse de su ecosistema de logros para nadar en el ancho mar de la política criolla detrás de un puesto municipal o legislativo? La hipótesis señala un sueldo con muchos ceros a la derecha; sin embargo, la respuesta es más simple: ¡privilegios!

Imagine un trabajo donde gane RD$175,000 mensuales. Además, se le suman RD$35,000 por gastos de representación, otros RD$45,000 de dieta, unos RD$87,000 por un plan de ayuda y RD$50,000 de fondo social. Una sumatoria simple arroja RD$392,000 cada 30 días, esos son RD$13,066 cada 24 horas, aunque no vaya a su puesto laboral.

Lo sabemos, un trabajo así sería ideal, sobre todo si ni siquiera le exigen presentar un título universitario ni tener experiencia en el puesto. Lo irónico es que sí existe y que, además, hay 190 personas que lo tienen: los diputados. Los representantes en la cámara baja también tienen unos privilegios que llenan de helio la codicia y motivan una lucha por entrar al clan.

Para este 2016 se dispuso un presupuesto al Poder Legislativo de RD$6 mil 101 millones 737 mil 170 lo que representa más que la suma de lo estipulado para los ministerios de Deportes (RD$2,366 millones), Trabajo (RD$1,982 millones), Juventud (RD$433 millones) y de la Mujer (RD$530 millones).

Además del sabroso salario que disfruta un diputado local, hay que agregarle gastos por combustible, dos exoneraciones para importar vehículos de lujo, un celular abierto para hablar dónde y cuándo quiera, una computadora portátil (descontada) y mucha “consideración” para no asistir al Congreso aunque sea su obligación.

Por supuesto, se le asigna un chofer, secretaria, seguridad, relacionista público, asistente y otro personal que requiera. También se le otorga pasaporte diplomático, gastos por cada viaje (hotel, restaurante, transporte). Y hay más:  incentivos por asistir a reuniones, alicientes por pertenecer a comisiones y dieta por sesiones.

Hay que agregarle que para días festivos como Reyes, Las Madres, Navidad y Semana Santa se le otorga una bonificación para cubrir esos gastos en la comunidad que representa. Al momento de abandonar la curul, puede estar tranquilo porque tiene garantizada una pensión vitalicia cuyo monto que dependerá de su edad y las veces que repitió en el puesto.

Y como si fuera poco, si a usted le toca la suerte de ser diputado debe saber que tendrá, por lo menos, 48 días de vacaciones entre diciembre y enero, 17 libres en Semana Santa y 82 en Verano. Las sesiones usualmente son dos veces por semana, por lo que los días restantes podrá descansar en la comodidad de su casa o ir al majestuoso Club del Legislador si no tiene reunión de comisión.

¿Hay más? Pues claro: un seguro de vida con cobertura internacional por si le ocurre algo en uno de sus tantos viajes. También una habitación en algún hotel de lujo para que aquellos congresistas que deban quedarse en la capital lo hagan en un lugar “digno de su envergadura”. No puede faltar la inmunidad parlamentaria que lo blindan de barrotes. Estos beneficios son los estipulados por reglamentación interna del Congreso. Hay otros que no están en el librito y que dependen del proyecto, contrato o firma a la que le interese legalizar una transacción. Todos los “honorables” pertenecen a un partido político, por lo que responden a intereses de cada bando, aunque estén dentro del Poder Legislativo.

Lo corrobora Domingo Páez, quien fue diputado en el ciclo 2006-2010 y uno de los 14 dirigentes del Partido de la Liberación Dominicana que aspiraban a la alcaldía de Santo Domingo Este.

Fue enfático al señalar que “hay diputados que extorsionan y reciben beneficios cuando hay que aprobar un contrato o una ley que interesa a un sector o marca determinada”. Dice desconocer cómo funciona en el caso de los senadores, “pero supongo que ocurre lo mismo, por el rumor público”.   

Páez, quien aseguró que nunca volvería a ser diputado, ofrece una idea clara de lo cotizada que se torna una diputación por estos atractivos y lo costosa que resulta una candidatura a un cargo legislativo.

“Esto se ha convertido en un mercado impúdico de compra y venta; para tú imponerte, tienes que comprar voluntades y eso implica una inversión enorme de dinero. Si es para ser diputado hay que gastar alrededor de 25 millones de pesos y cerca de 200 millones para ser síndico”, precisó el dirigente político, quien asegura que mientras fue parlamentario nunca utilizó los beneficios para viajar al exterior, tampoco usó seguridad ni el seguro de salud internacional.

Rafael ”Fafa” Taveras fue diputado en dos ocasiones por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD). Pese a que es un acérrimo amante de la política asegura que “se ha transformado en una plataforma de riqueza y fama. Los candidatos actúan en función de las leyes del comercio... a donde les convenga. Y por eso el país está enfrentado a una bancarrota ética de la política”.

Considera que los mayores beneficios de un legislador cuando sale del Congreso no están en su pensión sino en las “otras atribuciones” que consiguen quienes maniobran y usan un partido para agenciarse la perpetuidad en el poder, aunque no figuren en una nómina.

Los senadores los reciben en barriles

El salario base de un senador es de RD$175,000 mensuales, a los que hay que sumarles todos los estímulos que tienen los diputados con la salvedad de que el fondo social (barrilito) no son RD$50,000 sino que va desde los RD$420,000 hasta los RD$900,000, dependiendo la cantidad de habitantes que tenga la provincia representada.

Este fondo fue creado en 2009 por el entonces presidente del Senado Reinaldo Pared Pérez y el presidente de los diputados Julio César Valentín. En los primeros cinco años se habían desembolsado alrededor de RD$1,841 millones para invertirse en las 31 provincias y el Distrito Nacional. De forma constante se demanda su eliminación, pero hay fricción latente.

En el Presupuesto General del Estado se contempla para el 2016 una partida de RD$2 mil 75 millones 779 mil 124 para el Senado con RD$1,670 millones 307 mil 124 para legislar y RD$405 millones 472 mil para gastos administrativos. En la cámara baja se dispuso un monto de RD$4,025 millones 958 mil 46, con RD$3 mil 128 millones 510 mil 949 para legislar y RD$897 millones 447 mil 097 para el resto.

Además de lo mencionado, se le suma el pasaporte diplomático, cobertura total de los gastos que incurra en sus viajes, chofer, seguridad, oficina con secretaria, asistente, relacionador público y mantenimiento; combustible premium, las dos exoneraciones millonarias y gastos representativos.

En la mayoría de los casos, los congresistas tienen fundaciones que también reciben una asignación al momento de estructurar el presupuesto nacional, a los fines de que los representantes del Legislativo puedan contribuir con el desarrollo de sus demarcaciones.

En el 2012 se motivó una ley de salarios que excluyó al Congreso de la métrica. En su momento, los legisladores justificaron sus beneficios bajo el argumento de que invierten grande sumas de dinero en camisas, trajes, corbatas, zapatos y otros atuendos de alto costo que no se pueden adquirir con RD$175 mil solamente.

En ese entonces el diputado del PRD por Puerto Plata José Ignacio Ramón Paliza expresó que el cobro de viáticos por ir a una sesión o estar en una comisión no puede justificarse porque a cada legislador le cubren sus gastos de alimentación, combustible y hospedaje.

República Dominicana, con 222 asambleístas, es actualmente el tercer país con mayor cantidad de miembros de su cuerpo legislativo de América Central y el Caribe. En 2011, cada legislador costó al ciudadano dominicano US$13.4 dólares y ganó 10.7 veces más ingresos que el habitante promedio, según una publicación de Ernesto Selman y Gabriela Fernández Leroux, de 2012.

Su compañero de cámara Guillermo Ramos propuso que a los diputados hay que asignarles un sueldo fijo de RD$300,000 y así evitarían las discusiones por incentivos que reciben. Tanto Juan Hubieres como Minou Tavárez denunciaron que hay un acápite denominado “Otros servicios no personales”, donde se manejan recursos a consideración personal.

Del presidente a los alcaldes

Desde el 2012 el Presidente de la República devenga un salario mensual de RD$450,000; la Vicepresidencia, los presidentes del Senado, de la Cámara de Diputados, de la Suprema Corte de Justicia y del Tribunal Constitucional perciben RD$400,000. Sin embargo, con los incentivos dentro del Congreso, el salario pasa a segundo plano.

¿Qué tiene de fascinante una alcaldía para motivar que 14 políticos de un mismo partido aspiren a dirigirla? Quizá la sindicatura no maneje tantos beneficios como el Congreso, pero hay algo que le pone la sal al sancocho municipal: el presupuesto general. El titular pasa de ser parte de un todo a manejar el todo y sus partes.

Para su conocimiento –y recuerde esta cifra–, el Ayuntamiento de Santo Domingo Este, el municipio más grande del país, maneja un presupuesto de RD$2 mil 345 millones 496 mil 500 para este 2016. Quien resulte elegido o elegida para dirigir ese cabildo tendrá el poder sobre ese monto. No hay diputado ni senador que llegue a esos recursos, y quizás eso responda la pregunta.

Hay ocho ayuntamientos que comprenden el Gran Santo Domingo: el del Distrito Nacional, el de Santo Domingo Este, el Norte y el Oeste; también se incluyen Los Alcarrizos, Pedro Brand, Boca Chica y Guerra. De acuerdo con la Ley 341-09, se elige a un alcalde por cada municipio pero el número de regidores dependerá de la cantidad de habitantes, lo que influirá directamente en los recursos adquiridos.

A mayor población, mayores recursos.

Menos de 25,000 habitantes, cinco regidores; hasta 50,000 habitantes, siete regidores; hasta 75,000 habitantes, nueve regidores; hasta 100,000 habitantes, 11 regidores; superior a los 100,000 habitantes, los 11 regidores más 1 por cada 50,000 o fracción superior a 25,000 habitantes.

La alcaldesa por Santo Domingo Este devenga un salario de RD$322,000; el de la parte Norte llega a los RD$250,000, igual que el de la parte Oeste. El alcalde del Distrito Nacional recibe RD$265,000. El de Los Alcarrizos llega a los RD$135,000 y el de Boca Chica RD$100,000.

En Santo Domingo Este hay 33 regidores que conforman su Sala Capitular, todos con sueldos de RD$220,000 mensuales. En Santo Domingo Norte hay 17 concejales que devengan RD$150,000; en el Distrito Nacional hay 37 regidores que ganan RD$105,000; y en Santo Domingo Oeste sus miembros ganan RD$135.000.

En dado caso de que le nombren como presidente de la sala capitular que le corresponda, a su salario habría que sumarle unos RD$20,000 por honorarios y alrededor de RD$10,000 si es elegido vicepresidente.

Hace un año el regidor Waldys Taveras reveló que cada sesión en el distrito capitalino le costó a los munícipes RD$10.4 millones en el 2014, a juzgar por su presupuesto aplicado a su productividad. Este consejo recibió RD$157 millones para las 15 sesiones realizadas. En el ayuntamiento de la parte Este cada sesión costó RD$14.1 millones porque recibieron RD$85 millones y solo realizaron seis sesiones de trabajo.

Con los beneficios mencionados es de entender que haya decenas de miles aspirando a poco más de 4,000 vacantes. El costo para llegar es alto, pero todo indica que esa inversión se recupera, o se duplica, o se triplica. Dependerá, ‐claro,‐ del valor agregado del elegido.