El portavoz del Gobierno, Roberto Rodríguez Marchena, eludió hoy posicionarse ante la exigencia expresada por la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED) para que presente una queja ante las autoridades estadounidenses por lo que considera una "injerencia" del embajador de ese país en asuntos soberanos de la nación.

Para el gobierno, la solicitud planteada por CED para que fije una posición a este respecto es un asunto "delicado", ya que involucra al representante de Estados Unidos en el país, "un país con el que tenemos excelentes relaciones y queremos seguir teniéndolas", y también implica a "las más altas instancias administrativas" de la Iglesia Católica.

Marchena argumentó que la opinión de los obispos "debe ser analizada antes de fijar una posición que vaya acorde con los sentimientos del pueblo dominicano y con sus intereses."

Además, aseguró todavía no ha hablado con el presidente de la República, Danilo Medina, sobre este asunto, y consideró que es al ministro de Relaciones Exteriores, Andrés Navarro, a quien corresponde que dar una opinión al respecto.

En cualquier caso, para Marchena, "lo dicho por los obispos tiene mucha importancia, mucho peso" y, por ese motivo, "tiene que ser analizado y ponderado con mucha serenidad", algo que, según dijo, no le consta que se haya hecho todavía.

El CED ayer hizo pública una carta donde asegura que, desde su llegada, el embajador James W. Brewster "se ha extralimitado en sus funciones, mostrando poco respeto por los usos y costumbres de nuestra sociedad, y violando tanto la Constitución de la República como la Convención de Viena Sobre Relaciones Diplomáticas".

En la misiva, los obispos muestran su malestar por las visitas que el diplomático y su pareja están realizando a colegios dominicanos para trasladar un mensaje de tolerancia hacia la comunidad gay, y los acusa de "confundir a nuestra juventud y niñez presentándoles un modelo distorsionado de familia".