El cierre temporal del mercado del barrio de Pueblo Nuevo, en la parte baja de Santiago, que dispuso el viernes el nuevo alcalde de esta ciudad, Abel Martínez, ha generado opiniones a favor y en contra de parte de comerciantes y usuarios.

Los vendedores protestan la medida de Martínez, pero el sector empresarial dice que la respalda en todas sus partes.

Martínez, quien hasta el 16 fue presidente de los diputados, justificó su decisión alegando, que las personas que venden en esa área violan todas las disposiciones legales.

El intercambio de comercio comenzó en el mercado modelo de Pueblo Nuevo, ubicado en la avenida J. Armando Bermúdez y que con el tiempo se extendió a todo el barrio y que luego llegó a ocupar calles del Santiago histórico, como la de Marzo, parte de la Restauración 27 de Febrero, Juan Antonio Alix y otras.

El informe de la Alcaldía de Santiago establece que la medida de Martínez se adopta "porque en sus alrededores se han desarrollado las ventas de pacas y de otras naturalezas, evidenciando un crecimiento desmedido".

Agregó que eso ha convertido el área y su entorno en una zona intransitable y caótica, lo que constituye una crisis para la calidad de vida, la salud de la población y la sostenibilidad ambiental.

"Tomamos esta decisión por la gran cantidad de quejas de las personas que viven alrededor del mercado", expresó Martínez.

El Concejo para el Desarrollo Estratégico de Santiago (CDES), calificó como "modelo intrépido y ejecutivo", la intervención del alcalde de Santiago, Abel Martínez, y la creación de la nueva Policía Municipal que dispone reglas en el mercado de pulgas de Pueblo Nuevo, conocido popularmente como "Agáchate Boutique".

Para el CDES, esta acción requiere sostenibilidad y seguimiento ciudadano, porque se trata de una acción coherente con la ordenanza municipal 3133-16, promulgada el pasado 16 de agosto por el nuevo Concejo Municipal de concejales, que declaró al municipio de Santiago, en estado de emergencia y riesgo público.

El Concejo de Desarrollo del Plan Estratégico de Santiago, establece, que conforme a su análisis, ese mercado afecta 700 mil metros lineales y más de 50 grandes manzanas de los barrios de Pueblo Nuevo, El Congo, Mejoramiento Social, Destilería Bermúdez, el Centro Histórico y parte del Hospital pediátrico Arturo Grullón.

También comunicó que al menos un kilómetro cuadro ha sido afectado directamente y otros cinco, sufrieron daños y que más de 100 viviendas se perjudicaron, porque sus propietarios, algunos optaron por convertirlas en negocios informales y otros se mudaron, por la inseguridad, el descontrol, el desorden y los residuos que se lanzan en sus entornos.

En tanto, la Asociación de Comerciantes e Industriales de Santiago (ACIS) dijo que el cierre del mercado informal de Pueblo Nuevo dispuesto por el nuevo alcalde es una decisión valiente que cuenta con todo su apoyo.

Pero los vendedores y buhoneros piensan lo contrario y dicen que se les ha desalojado sin previos avisos.

Juan Fernández declaró a Efe que nació en Santa Clara (Cuba) y que se dedica a la venta de calzados desde hace 15 años en el mercado de Pueblo, pero que ahora no le permiten su acceso.

Mientras el dominicano, Joselito Morel, declaró a Efe, que toda su vida se ha dedicado a la venta informal en el mercado de Pueblo Nuevo, trabajo que le permite para mantener a su familia.

De su parte, la comerciante haitiana Ondiná Oguisa Pierre indicó que se dedica desde hace 10 años a la venta de ropas y calzados usados los cuales traslada a Santiago desde su país y que nunca había confrontado dificultades.