En medio de un período de tensión con China que brotó junto con su asunción al mando, la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, pidió ayer a las fuerzas armadas “impulsar la reforma”, “defender la patria” y “proteger la democracia y la libertad”.

La mandataria hizo el llamado durante una visita a una base militar en Hualien, situada al este de la isla.

Tsai también prometió disponer “recursos suficientes” para la defensa.

La presidenta se convirtió el 20 de mayo pasado en la primera mujer al mando de la isla, como abanderada del Partido Democrático Progresista, considerado pro independentista. Desde que asumió ha eludido declarar que Taiwán es parte de China, tal como exige Pekín, lo que ha aumentado la tensión en el estrecho de Formosa.

Durante la campaña electoral, Tsai prometió intensificar la investigación y desarrollo de la industria militar local y fabricar más armamento avanzado en la isla, con tecnología propia e importada.

El Ministerio de Defensa taiwanés anunció el jueves pasado su plan de crear una unidad de guerra cibernética, que bautizó como el “cuarto ejército” –junto a las fuerzas terrestres, aéreas y marítimas- ante la creciente importancia global de la guerra electrónica e informática.

Dicha unidad reforzará la capacidad de disuasión y de ataque con estrategias de “guerra asimétrica”, aseguró el jueves el ministro de Defensa isleño, Feng Shih-kuan, ante el Parlamento.

La semana pasada, autoridades de Pekín reiteraron su frontal oposición a cualquier propuesta “separatista” de Taiwán, que consideran parte de China. Las severas críticas a Tsai incluso aludieron a su vida personal: Wang Weixing, alto cargo vinculado a las relaciones a través del estrecho, la acusó de ser “radical” y “emotiva” debido a que es soltera, condición que es vista negativamente en la conservadora sociedad continental china.