Al aproximarse el black friday o “viernes negro”, Pro Consumidor sostuvo un encuentro con representantes de las agencias publicitarias a los fines de concientizar, promover y fomentar una cultura de publicidad responsable en la promoción de los productos o servicios que se oferten durante esta celebración.

El encuentro sirvió como plataforma para que los proveedores de bienes y servicios expusieran sus interrogantes y sus dudas en la forma de realizar publicidad y para que la entidad compartiera su política de acercamiento y promoción de una cultura responsable inclinada a las buenas prácticas comerciales.

La institución hizo énfasis en la utilización de textos, imágenes y sonidos que durante esta celebración pudieran inducir a los consumidores o usuarios a confusión o error y la creación de expectativas no demostrables ni verificables.

Además, orientó a las agencias en materia de publicidad responsable e informaciones que deben brindar sin perjudicar los intereses económicos de los consumidores.

“Tenemos el deber de informarles a los proveedores que la utilización de frases como “ciertas restricciones aplican”, “nos reservamos el derecho de limitar cantidades”, “hasta agotar existencia” o “financiamiento garantizado” van en contra de las normas establecidas y por ende los más afectados son los consumidores en función de que sus derechos no son respetados”, subrayó la entidad.

Como una tradición comercial importada de Estados Unidos, el festival de ofertas especiales denominado viernes negro se celebra cada año el último viernes de noviembre.

Otros temas planteados fueron las buenas prácticas comerciales en publicidad, en el que Proconsumidor resaltó que los artículos ofertados deben estar disponibles, los precios señalizados y la oferta bien identificada. Además los comercios deben utilizar debidamente la leyenda “hasta agotar existencia” .

Anina Del Castillo, directora de Pro Consumidor, manifestó que este gremio tiene la responsabilidad de realizar una publicidad en la que el consumidor pueda elegir en el mercado productos y servicios con una información veraz, precisa y oportuna, sin recurrir a la publicidad engañosa.

“Para que una publicidad se considere irresponsable o en el peor de los casos engañosa, no es necesario que exista una víctima engañada, es suficiente con que la información divulgada pueda razonablemente engañar a un consumidor”, dijo la funcionaria.