El Gobierno se ha reunido con varios sectores laborales, que durante meses han mantenido una lucha de protestas en reclamo de reajustes salariales y otras mejoras en las instituciones en que trabajan.

Aunque el diálogo ha parido acuerdos con algunos gremios, como el Colegio Médico Dominicano, en barrios, instituciones y otros organismos, las protestas en demanda de atención de las autoridades no se han hecho esperar y el fin de semana lució muy activo en este terreno.

Disturbios en la UASD

La Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) volvió a estar en titulares en los medios, por sus acostumbradas protestas que obligan a paralizar todas las labores, no solo del recinto educativo sino de las empresas que funcionan en los alrededores del recinto.

El jueves la Asociación de Empleados Universitarios (Asodemu) anunció un paro por 72 horas en reclamo al Gobierno de un aumento salarial, el incremento del presupuesto de la academia y otras reivindicaciones.

Mary Placencia, presidenta de Asodemu, dijo: “El paro se cumple por unanimidad”.

Pero de ser un llamado a paro de labores, se convirtió el viernes en uno de los tantos disturbios, con tiros, quema de gomas, piedras al aire y enfrentamiento con la Policía que se dan en la UASD.

A estas demandas en la academia se les suma la de los estudiantes de la escuela de Agrimensura, quienes iniciaron una serie de manifestaciones en busca de que el Consejo Universitario readecue la carrera. Las protestas han consistido en vigilias y caminatas pacíficas en los centros universitarios.

Por todo lo sucedió en el recinto, el rector de la academia, Iván Grullón, se solidarizó con los reclamos de los empleados, pero llamó a los convocantes de la protesta a mantener el orden y la prudencia, para evitar que se interrumpan las clases.

Violencia tras las violencia

La agitación popular no terminan ahí. Otro lugar que fue escenario de los reclamos fue el Ensanche Capotillo. El viernes pasado los residentes se enfrentaron a tiros con agentes de la Policía Nacional, en protesta por la muerte de Zuamy Encarnación Otañez, de 31 años, por miembros de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD).

Los informes del caso relatan que al hombre lo mataron en horas de la madrugada en su residencia y, según los moradores y la madre de la víctima, los agentes le dieron un disparo en un pie y se lo llevaron de la casa y luego apareció muerto con un tiro en la cabeza.

La situación se volvió tan caótica, que parecía una de la huelgas de los años 90 en las que los ciudadanos reclamaban su derecho a punta piedra y enfrentamientos con los agentes.

La sangre corrió en el mercado

Pero la cadena de demandas y reclamos populares por mayor atención del Gobierno no termina ahí; el jueves 8 el Mercado Central del sector Pueblo Nuevo de Santiago se anotó junto a los que protestan. Vendedores airados le pegaron fuego a parte del mercado porque la empresa Distribuidora de Energía del Norte (EdeNorte) les cortó el suministro de electricidad, lo que generó la descomposición de algunos de los productos que ellos venden.

Los quejosos exigen que la compañía les asigne una tarifa fija de pago mensual, pero que no sea bajo el sistema de medidores de consumo.

Además de un enfrentamiento que dejó a un policía y a un civil heridos, hubo quemas de gomas y pánico entre clientes y vendedores que huían de los disparos y las piedras.

Escuela paralizada

A esta ola de protestas se sumaron los estudiantes y maestros de la Escuela Eugenio María de Hostos, en Los Restauradores de Sabana Perdida, quienes según dio a conocer un medio local iniciaron este año escolar con aulas sobrepobladas, estrechas y bajo un techo de zinc que genera mareos a estudiantes y maestros.

La comunidad educativa del sector exige al Gobierno que culmine la construcción de un plantel que se levanta desde hace tres años y que está paralizado.

Para que su voz fuera escuchada el viernes 9, alumnos, padres y maestros de la escuela marcharon y se concentraron frente a la nueva edificación paralizada, en demanda de su terminación.