Brasil celebraba ayer el día de su Independencia en medio de protestas contra el presidente conservador Michel Temer y sus planes de severos ajustes, tras la destitución de la mandataria de izquierda Dilma Rousseff.

En medio de silbidos, gritos de “¡Fuera Temer!”, “¡Golpista!”, así como de aplausos y de consignas favorables, Temer inauguró la ceremonia junto a su esposa y varios ministros en Brasilia.

Temer no desfiló en el automóvil Rolls Royce convertible de los años 50 –como es tradición en esta fecha– ni lució la banda presidencial.