El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ordenó ayer, en la víspera del quinto aniversario de la guerra civil en Siria, la retirada del grueso de las tropas rusas desplegadas en el país árabe desde hace más de seis meses.

“Creo que la tarea que nuestras fuerzas armadas y el ministerio de Defensa tenían por delante se ha cumplido en términos generales. La eficaz labor de nuestros militares ha creado las condiciones para el inicio de un proceso de paz”, anunció el líder ruso.

El repliegue de las fuerzas rusas involucradas en la operación aérea contra el Estado Islámico (EI) comenzará hoy, un día después de que en Ginebra haya comenzado la segunda ronda de negociaciones entre el régimen de Bachar al Asad y la oposición moderada siria.

El Kremlin explicó que la decisión de retirar las tropas fue de Putin, aunque éste la consensuó con Asad, a quien el líder ruso llamó para comunicarle que Rusia mantendrá suficientes tropas para controlar el cumplimiento del alto al fuego en vigor desde hace tres semanas.

“Nuestras bases, la marítima en Tartus (puerto en el Mediterráneo) y la de aviación en el aeródromo de Jemeim (Latakia) seguirán funcionando. Deben ser defendidas por tierra, mar y aire”, precisó Putin durante una reunión con los ministros de Defensa y Exteriores.

A partir de ahora, destacó, “esas fuerzas, que han estado emplazadas en Siria durante muchos años, deben cumplir una función muy importante de control sobre el alto al fuego y de creación de las condiciones para el proceso de paz”.

Por su parte, según el Kremlin, Asad agradeció a su colega ruso la ayuda prestada en la “lucha contra el terrorismo” y la asistencia humanitaria a la población civil.

En opinión de ambos líderes, la retirada de las tropas rusas es posible gracias “a los éxitos que el Ejército sirio ha logrado en la lucha contra el terrorismo con la ayuda de Rusia” y al “mantenimiento del alto el fuego” acordado en febrero por Rusia y EE.UU.

“Con la participación de las fuerzas rusas, las tropas sirias y las fuerzas patrióticas consiguieron cambiar radicalmente la situación en la lucha contra el terrorismo internacional y tomar la iniciativa prácticamente en todas las direcciones”, destacó Putin.

Recordó que Rusia empleó durante esos seis meses cazas y misiles antiaéreos S-400, submarinos y buques de guerra, “que utilizaron el armamento más moderno” en su lucha contra los terroristas, como misiles de crucero disparados desde los mares Caspio y Mediterráneo.

Según el ministerio de Defensa, con el apoyo de la aviación rusa las tropas sirias pudieron recuperar 10,000 kilómetros cuadrados de territorio y liberar más de 400 pueblos y ciudades.

El domingo en París el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, estimó que desde la entrada en vigor de la tregua el EI ha perdido unos 600 combatientes y 3,000 kilómetros cuadrados de territorio.