Las denuncias, tramas y conjeturas que rodean la orden de captura contra el exteniente John Emilio Pércival Matos ofrecen un nuevo episodio del policía o militar en desacato que conoce las “manzanas podridas” de su institución. Hace recordar al legendario exteniente policial La Soga.

 Uns revisión retrospectiva de la prensa muestra varios casos de policías o militares en retiro o cancelados,  vinculados a supuestos equipos de “limpieza”  o ejecuciones de delincuentes o bien a grupos de sicariato y que alegadamente constituyen un peligro para oficiales que siguen activos pero que forman parte de esas estructuras.

Según la Comisión Nacional de Derechos Humanos, que hizo intentos para facilitar la entrega de Percival Matos, el exteniente del Ejército permanece prófugo porque hay un alto oficial involucrado en el asalto a dos guardianes de una empresa de transporte de valores que cargaban dos valijas con más de tres millones de pesos desde la plaza Bella Vista Mall. Manuel María Mercedes, presidente de la CNDH, sostuvo que el sospechoso teme que gente implicada quiera matarlo.

El caso rememora la disidencia del teniente Fernando de los Santos, apodado La Soga, a quien la jefatura policial de José Armando Polanco Gómez le atribuía crímenes de sicariato.  

El detonante para su arresto en 2011 fue el supuesto asesinato de dos personas, cuyos cadáveres aparecieron en el embalse de la presa de Bao.

Por el hecho, La Soga habría cobrado RD$250,000.

Pero en la medida en que se prolongaba la espera de su entrega, la leyenda de La Soga crecía. Le atribuían formar parte del grupo “El Equipo”, que ejecutaba a supuestos delincuentes que eran buscados por la Policía. Algunas fuentes policiales le atribuyen al menos 30 muertes extra judiciales.

“Me estaban preparando una trampa para condenarme a 20 o 30 años de prisión y por esa razón es que yo no me he entregado, por todas las cosas que dicen y por el temor que sé que me van a matar en la cárcel”, alegó De los Santos a través de una carta pública que dio a conocer con dos periodistas de Santiago. Con ello justificaba su elusión de la Justicia, aunque envió su placa y su arma de reglamento a la institución.

El entonces ministro de Interior y Policía, José Ramón Fadul, sostuvo que La Soga se escapó a España y negó otras versiones de que estaba en Haití o lo habían matado.

Después, no se ha sabido  nada más sobre el exoficial prófugo, pese a que pesaba sobre él una orden de captura de la Interpol.

Otro caso de un policía al que se le atribuía dirigir un supuesto comando de limpieza de la Policía es el exmayor Frederick Guillermo Medina Abud, a quien también lo implicaron en la matanza de siete narcotraficantes, en un ajuste de cuenta en Paya, Baní. El tribunal no encontró culpabilidad en Medina Abud, pero el hombre cayó preso a 20 años de cárcel por el asesinato a un vecino en una discusión de convivencia.

Un hecho que destapó una cantera de conjeturas fue cuando en 2010 el expolicía acudió al Palacio de Justicia en calidad de testigo en el juicio de Paya y el personal policial que lo custodiaba lo abandonó, un acto que muchos interpretaron como una celada para ver si trataba de escapar y daba una razón para eliminarlo. El veterano policía no dudó en salir a buscar a otros custodios en la sede judicial para pedir “una bola” hacia su centro correcional.

Josué Mota Almonte, el sargento al que cancelaron por el hecho, aseguró entonces que el coronel Luis Fernando Sánchez Mejía, sancionado solo con días de prisión, fue quien se quedó solo a cargo de vigilar al reo.

Mientras tanto, Percival Matos sigue prófugo por el asalto en que murió uno de los guardianes el 14 de este mes, mientras la Policía insiste en que se entregue, que le garantiza su vida e integridad física.