El rol de padre ha cambiado mucho en las últimas décadas. Antiguo detentor de la autoridad de la vida familiar, hoy en día el padre está presente en todos los niveles de la educación de los niños. ¿Y tú, eres de la vieja escuela o de la nueva?

La función de satisfacer estas necesidades ha sido históricamente asociada a los cuidadores principales, generalmente el padre y la madre, separándolas según estereotipos de género: a las madres se las responsabiliza principalmente de la nutrición física, afectiva y de los cuidados directos de los niños, mientras que a los padres se les ha adjudicado la función de proveer sustento, protección de la familia, establecimiento de normas y reglas en la educación. Es así como la imagen del padre ha estado ligada en este rol tradicional de la sociedad, llamada patriarcal, al autoritarismo y a la exigencia y valoración en la capacidad de producción económica.

Sin embargo, “actualmente con las ideas de corresponsabilidad en la crianza, estos modelos han cambiado, por lo que vemos por ejemplo en la publicidad una imagen de padre cercano y afectivo, que participa del cuidado de los niños, involucrado en su educación  y no sólo en la función normativa, de protección y sustento”, señala Ximena Montero Miranda, docente de Sicología.

Esto, si bien abre muchas posibilidades a los padres para disfrutar de la paternidad y la crianza, participando también ellos del mundo afectivo de los vínculos profundos, les puede generar, por otra parte, confusiones, temores, exigencias y sobrecarga.

Es decir, deben lidiar entre las exigencias del mundo del trabajo en esta sociedad exitista y también ahora con la imagen de padre que requiere tiempo de calidad para sus hijos: acompañar los procesos emocionales de los niños, escucharlos, apoyar sus proyectos, compartir juegos, realizar los cuidados cotidianos que van desde cambiar pañales,  calmar un llanto, dar de comer, llevarlos al colegio, etc.

Tipos de padres

Muchos padres se ven enfrentados a estas demandas sin tener una preparación previa por no haber sido parte de un proceso de socialización, por lo que a veces viven esta experiencia sintiéndose solos, desorientados y con temor a equivocarse. “Sobre todo cuando son padres por primera vez, cuando crían solos, o bien cuando luego de una separación o divorcio comienzan a tener régimen de visitas o tenencia compartida. También está el caso de quienes asumen roles de paternidad con los hijos de una nueva pareja o cuando deben confiar los hijos de su ex pareja a su actual cónyuge”, comenta Ximena.

Otros casos son los relacionados con nuevas adopciones que se suman a los niños que ya eran parte de la familia, o las familias conformadas por los tuyos, los míos y los nuestros.

Para los padres que tienen varios hijos y poco tiempo, es importante que puedan aprovechar los momentos que se emplean en los hábitos y tareas cotidianas para estar presente, en contacto, dispuestos para escuchar, responder sus preguntas, interesarse por su mundo de intereses, alegrías y conflictos. Acompañar los retos cotidianos a los que se enfrentan, que van desde aprender a caminar, andar en bicicleta o exponer su primer trabajo en el colegio, son las claves para fortalecer un vínculo nutritivo.

En tanto, “los padres que crían hijos de otros, ya sea por adopción o por hacer familia con una pareja que trae sus propios hijos, afrontan desafíos diferentes si el padre biológico está o no presente, pues se asocia al lugar que puede ocupar: como padre de crianza o como colaborador de un padre presente.

Este es un gran tema que requiere múltiples reflexiones y que puede generar distintas dinámicas: que los niños sientan rechazo a este nuevo compañero de la madre, que lo ‘pongan a prueba’, que lo sientan rival de su padre biológico quedando con sensaciones de deslealtad si colaboran o generan vínculo, entre otros aspectos”, indica la profesional.

Para los que crían solos, ya sea en tiempo total o parcial, reconocer que los niños tienen necesidades que se satisfacen en el vínculo con el cuidador principal, ya sea padre, madre, abuela, tío, entre otras.

Educar, limpiar, cuidar, nutrir de alimentos, de afecto y de alegría, es posible para un hombre o mujer. ¡Ánimo, que la tarea empieza por la propia casa!

Frases famosas

“No puedo pensar en ninguna necesidad en la infancia tan fuerte como la necesidad de la protección de un padre”. Sigmund Freud, médico neurólogo austríaco, padre del sicoanálisis.

Frases famosas

“El mejor legado de un padre a sus hijos es un poco de su tiempo cada día”. Leon Battista Alberti (1404-1472), arquitecto y escritor italiano.

Cuidados para los padres:

1     Cuidarse a sí mismo, tal y como desean cuidar a sus hijos.

2     Compartir las dificultades, temores y dudas con otros padres y personas que pueden apoyar desde la propia experiencia.

3     Pedir ayuda si se siente sobrepasado.

4      Compartir tareas de crianza con otras personas que puedan ser red de apoyo, como familiares o amigos. Por ejemplo, armar salidas en grupo, compartir tardes o fines de semana con amigos que también están en etapa de crianza.

5     Recordar que los niños no necesitan cosas, sino más bien contacto, cariño y comunicación.

6      Y recordar que sus hijos no los quieren perfectos, que los aman tal y como son:
humanos.