“No hay manera de no ser cautivado por este ambiente de fiesta. La expectativa es que el fútbol traiga una medalla!”, Marcelo Prego, 40 años, promotor de ventas

 

“La ciudad está más vigilada, bien preparada para recibir a los turistas. Podría quedar así después de los Juegos Olímpicos”, Luis Domingues, de 52 años, biólogo

 

“Se habla mucho sobre el terrorismo, pero no creo que eso vaya a pasar. El odio no coincide con la alegría de los cariocas”, Ana Dias, 39 años, funcionaria pública

 

El “espíritu olímpico” ya contagió a cariocas y turistas. La emoción por la llegada de Río 2016, que comienza este viernes 5 de agosto, ya mueve las partes de la ciudad que forman parte del programa del evento. Considerada la región que será el “corazón de los Juegos”, como definió el secretario municipal de Turismo, Antonio Pedro Figueira de Mello, la Plaza Mauá, en la zona del puerto, la cual recibirá múltiples atracciones culturales, es un termómetro de esta euforia.

“La ciudad está preciosa, la gente llegando. Está más vigilada y bien preparada para recibir a los turistas. Podría permanecer así después de los Juegos Olímpicos también. Estoy confiado de que Brasil va a quedar bien en el podio. El voleibol de playa y los deportes de vela nos darán buenas colocaciones”, es la esperanza del biólogo Luis Domingues, de 52 años.

En la zona del puerto, el palco “Encuentros”, que contará con conciertos y transmisiones en pantallas gigantes, y el letrero “Ciudad Olímpica” se convirtieron en los puntos de los campeones de las selfies, como el promotor de ventas Marcelo Prego, de 40 años, que no economizó los clics con su hijo Enzo, de 1 año, y su mujer Andreza Melo da Silva, de 21. “No hay manera de no estar contagiado. Venimos de Bonsucesso para comprobar los preparativos. La expectativa es principalmente para ver el atletismo y para que el fútbol aporte una medalla”, dijo Marcelo.

El mural “grupos étnicos”, del artista de Sao Paulo Eduardo Kobra, es otro de los atractivos que ha atraído los flashes. “Es muy hermoso, colorido. ¡La fiesta será una belleza! Tengo temor por el tráfico, y hay una tensión debido al terrorismo. Pero soy optimista “, dice la dueña de casa Angela Cariello, 36 años.