Esta es una votación histórica”, proclamaba anoche con regocijo el presidente Danilo Medina, quien a esa hora se proyectaba ganador de las elecciones del domingo con el 61.96% de los votos.
Pero entre gritos eufóricos y aplausos, el virtual presidente electo, por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), llamaba a la dirigencia de esa organización y de fuerzas aliados a acatar con humildad estos resultados.

“Esa es una votación de conciencia de los ciudadanos y ciudadanas de República Dominicana que han aprendido a escoger entre varias ofertas la que ellos entienden que es más conveniente”.

En su discurso por la virtual victoria, el gobernante sostuvo que “el PLD ha recibido un certificado de aprobación del pueblo dominciano” para seguir aplicando los programas y políticas públicas que introdujo en este primer período gubernamental.

“Vamos a dejar una República Dominicana inmensamente superior a la que encontramos”, prometió ante miles de seguidores congregados frente al comando de campaña ubicado en la avenida Sarasota, de Santo Domingo.

La música y la algarabía estaban presentes y daban color al ambiente festivo por el quinto ascenso del PLD al Poder Ejecutivo, cuarto en línea.

Hasta la tarde del lunes, la Junta Central Electoral había contabilizado 58,09% de los colegios electorales, con un 35.23% de los votos para Luis Abinader, del Partido Revolucionario Moderno (PRM).
Como si quisiera enviar un mensaje de estímulo, Medina resaltó que quienes no ganaron en esta ocasión, en 2019 tendrán una nueva oportunidad de competir.

Sus proyectos
Estos resultados proyectan por tanto la continuidad de los planes y proyectos que emprendió Medina desde 2012, algunos de los cuales quedan inconclusos en virtud de las metas que proyecto para un lapso de cuatro años.

Llegó a su primer gobierno comprometido con tres mandatos de la Estrategia Nacional de Desarrollo: pacto educativo, con la fase de diálogo agotada; pacto eléctrico, con discusiones abiertas en la actualidad, y pacto fiscal, todavía pendiente.

Había prometido erradicar el analfabetismo, llevar a 10 millones la cantidad de turistas que recibe el país por año (cifra que aumentó hasta cinco millones), resolver la crisis eléctrica, propósito que ha encaminado con la construcción de dos plantas de carbón en Punta Catalina.

Además de estas promesas viejas, el mandatario se ha propuesto llevar el sistema de emergencias 9-1-1 a San Cristóbal y lanzar la República Digital, que promueve el internet banda ancha en cada hogar, libre acceso para la transparencia en la administración pública, además de un computador para cada maestro y cada estudiante.

Anoche se comprometió también con dejar “una clase media fuerte y poderosa” en el país. “Estoy convencido de que si quieres saber cuál es el tipo de sociedad pregunta por el tamaño de su clase media”.

Medina, quien en un discurso político en la recta final de la campaña dijo a sus seguidores que necesitaba que votaran por sus senadores y por sus diputados, sostuvo anoche que para continuar con sus proyectos quiere trabajar con todos esos funcionarios electivos que alcance la oposición.

Por tanto, llamó a los peledeístas y aliados a que celebraran con calma que integraran a todos los que no votaron por él ni por los otros candidatos de la coalición morada.

“Yo quiero trabajar con todas las autoridades que el pueblo dominicano libérrimamente eligió (...) los necesito para juntarlos con los del PLD para que juntos construyamos la República Dominicana que todos queremos”.

El balance por partidos
Medina viene desarrollando una curva de ascenso: De tener una cuota importante de la dirigencia del PLD, ganó las elecciones en 2012; barrió en el congreso elector, con mayor proporción de miembros en el Comité Central e incremento de sus aliados en el Comité Político, impuso su proyecto reeleccionista, primero en el Comité Político y luego en el Congreso de la República y ahora gana con un margen de votación inédito. Lo que les queda por delante a él y al PLD puede ser un paso hacia adelante o un punto de inflexión.

El partido de gobierno, fundado por Juan Bosch en 1973, por primera vez logra por cuenta propia una votación superior al 50% y, de paso, se gana la primera casilla en la boleta para los próximos comicios. Este desempeño le proporciona un respiro frente a una latente división entre las fuerzas de Medina y las del expresidente Leonel Fernández. Sin embargo, al cerrar este proceso, se abrirán nuevos capítulos, marcados por la competición para el control de las estructuras internas.

El Partido Revolucionario Dominicano (PRD) de Miguel Vargas, aliado al PLD, se proyecta con algo menos de 6%, para equipararse con el PRSC, que viene en un declive desde el fallecimiento de Joaquín Balaguer, en 2002.

El PRSC, que cambió de aliado para participar junto al PRM, mantiene más o menos su cuota electoral anterior, aunque su coalición quedó fuera del Ejecutivo. Según los boletines de ayer, se perfila con al menos dos senadurías.
 

Minou Tavárez Mirabal, de la Alianza por la Democracia, y Guillermo Moreno, de Alianza País, juntos suman, en la boleta presidencial, un poco más del 2 % de los votos requeridos para conservar la personería, pero ambos líderes no lograron concertar una alianza para estos comicios. Todavía falta definir si esas fuerzas alcanzarán alguna representación legislativa o municipal.

TRES URGENCIAS VITALES

Seguridad ciudadana
La inseguridad ciudadana, provocada por la alta incidencia de la delincuencia, es la inconformidad de mayor consenso en la presión social al gobierno de Danilo Medina. La sociedad civil y una parte de la oposición reclaman por más de una década una reforma policial, como punto de partida para la solución.

Servicios básicos
Mayor inversión en salud pública -algunos demandan el 6% del PIB para el sector- fue un reclamo constante durante estos cuatro años y se prevé que las demandas continúen. Se añaden una reforma a la Ley de Seguridad Social, mejorías en el servicio eléctrico, en el suministro de agua potable, soluciones para el caos del transporte público y un drenaje pluvial para la metrópolis.

Un alto a la corrupción
Al gobierno de Medina le restriegan una actituc pasiva frente a los escándalos que envuelven a más de una gestión de la OISOE, así como la apatía ante las denuncias de supuestas irregularidades en licitaciones públicas para contratos de tanta trascendencia como la construcción de dos plantas eléctricas.