Los paneles fueron organizados por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) junto al Ministerio Federal de Ambiente, Protección de la Naturaleza, Obras Públicas y Seguridad Nuclear de Alemania (BMUB), por sus siglas en alemán), y por la Corporación Andina de Fomento (CAF), con la finalidad de compartir experiencias y lecciones aprendidas al vincular los objetivos climáticos nacionales con las contribuciones previstas y determinadas a nivel nacional (INDC), por sus siglas en inglés).

Las INDC son las acciones a las que se comprometen los países para lograr un acuerdo de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero con miras a 2020, y avanzar hacia una economía baja en emisiones de carbono y un futuro resiliente al clima.

En representación de República Dominicana intervino el director técnico del Consejo Nacional para el Cambio Climático y el Mecanismo de Desarrollo Limpio (CNCCMDL), Moisés Álvarez, quien informó que con su INDC el gobierno dominicano procura avanzar hacia un desarrollo social y económico compatible con el clima.

Infirmó que la INDC responde a la Estrategia Nacional de Desarrollo (END) a 2030, que establece indicadores de reducción de emisiones y de adaptación al cambio climático, y que para su formulación recibieron apoyo del Ministerio Federal de Ambiente, Protección de la Naturaleza, Obras Públicas y Seguridad Nuclear  de Alemania (BMUB).

Álvarez dijo que para su implementación tienen que vencer el obstáculo que significa la falta de financiación, ya que las opciones para acceder a recursos no son tan visibles y predecibles como el nivel de ambición que tiene el país. Recordó que las INDCs de los países en desarrollo, como República Dominicana, están condicionadas a que se reciba financiamiento para que puedan ejecutarse.

Indicó que para lograr las metas fijadas es importante la participación comprometida de los diferentes sectores nacionales, para lo que se requiere que las acciones respondan a las prioridades de cada sector, que los co-beneficios económicos y sociales que recibirán y los impactos asociados con las acciones propuestas estén claros, lo que garantiza su participación en el proceso.

Al referirse a los co-beneficios por sectores citó los tres con mayor emisión. Dijo que con su implementación, el sector energía tendría una reducción de emisiones de gases de efecto invernadero de nueve millones de toneladas de dióxido de carbono, se crearían 35 mil nuevos empleos, se tendría un aire más limpio y el impacto en la economía sería de 1,000 millones de dólares anuales.

En el caso del sector transporte, dijo que dejaría de emitir cinco millones de toneladas de CO2, se crearían 25 mil empleos, el impacto en la economía sería de 1,700 millones de dólares, y se tendría un aire más limpio y menos tráfico.

Finalmente, refirió que otro de los sectores relevantes es el forestal, que tendría una la reducción de seis millones de toneladas de CO2, se crearían 13 mil empleos y sería impactado económicamente con 50 millones de dólares. A ello se suma un aire más limpio.